El otro día me estuve fijando en mi bañera

Y sin ser yo nada de eso, me di cuenta de que las juntas iban negreando. Más que negreando estaban ya bastante negras, así que me armé de paciencia y un estropajo de aluminio e intenté limpiarlas, pulirlas y darles esplendor. Con un resultado pobre, ¿para qué os voy a mentir?

Sé que mis dramas bañeneros os la traen un poco al pairo pero ya sabéis que soy muy de darle vueltas a las cosas y de meterme en todos los charcos. Estaba en la cama y podía oír cómo las bacterias iban colonizando mi bañerita. Iba al cole a llevar a los niños y podía oler el moho creciendo en las juntas de mi bañera. No, no me preguntéis a qué huele el moho porque no lo tengo claro, y además tengo el colegio lejos de la bañera pero ya me entendéis, ¿no?

El dramita

Como llegado del cielo me llegó un desafío Handbox que estaba hecho para mí, que era lo que la gente de Ceys llama el reto Stop Moho y me mandaron a un instalador a casa que me ayudó a retirar la silicona mohosa y a poner una silicona nueva.

Después de un par de aventuras que contaré en otra ocasión, apareció en mi casa Ángel, el instalador y en un periquete me cambió las juntas con esta máquina que me tiene fascinada:

Como veis, el resultado es bastante bueno. Y el después os lo enseño cuando le dé una manita a los azulejos que también necesitan un repaso en las juntas.

Por cierto, si queréis que también vayan a vuestra casa podéis apuntaros por aquí mismo al sorteo y aplica a toda España, así que ya sabéis.

* Este post es una colaboración con una marca. Podéis consultar mi política con las marcas aquí.

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COMENTARIOS

1 han mejorado su vida sexual:

  1. qué maravilla, yo tengo una obsesión con las juntas y las mantengo bien, pero nuestra casa ya tenía una silicona que lleva el moho en el alma o algo así, es imposible limpiarla! ><

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