La carrera contrarreloj de cada mañana



Mis días empiezan un poco antes de que suene el despertador, porque tengo entre uno y dos niños bajo las axilas y más o menos un gato de nueve kilos que puede ponerse encima de mis piernas, por lo que si me despierto inesperadamente no sé si estoy catatónica o es que el biotopo de mi cama ha florecido más de lo esperado.

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Me levanto intentando despertar al menor número de mamíferos posible pero no suelo tener suerte. Mientras me caliento el café voy respondiendo a preguntas del tipo "mamá, ¿hoy también hay cole?" "mamá, pero ¿cuánto falta para los Reyes?" o mis favoritas "¿pero tú te vas a morir o no?". Comprenderéis que es una buena manera de espabilarte, 100% cafeína free y natural.

Los niños desayunan o no mientras me ducho, pero eso no es lo importante. Lo importante es que justo van a querer desayunar lo que se acabó ayer o una cosa que vieron en la tele o lo que desayuna mi amiga Margarita, que me lo ha dicho y si no puedo desayunar lo de Margarita no tengo nada, que soy como la cerillera y soy la niña más desgraciada del mundo.

Salgo de la ducha en la que ni confirmo ni desmiento que haya tenido espectadores que hayan señalado dónde tengo pelo y dónde no y comienzo a perseguir ternascos para vestirles. Como soy un despiste con patas si llevo el pantalón y los calcetines, el niño no lleva ropa interior y si le pongo la camiseta del uniforme, el infante prefiere la de Batman. O mi compañero de piso o yo empezamos a calzar niños y a asearles para quitarles las legañas como torrijas de grandes y los restos biológicos de la colación.

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Salgo del baño y el primer niño en ser aseado se ha desnudado haciendo una resistencia pacífica a la opresión maternopaternal. Visto al niño. Cuando acabo de vestir al niño el otro también se ha quedado en culos por puro corporativismo.

Voy a salir de casa. Llego a la calle. Se nos ha olvidado la Nenuca Chuchucita. Subo a por la Nenuca y les suplico que no salgan del portal. Bajo a la Nenuca. Se me ha olvidado el dinosaurio. No, el grande no, el pequeño. Vuelvo a casa, cojo el dinosaurio. Los meto en el coche.

Llego tarde a clase, aparco de cualquier manera y rezo para que no me multen. De nuevo.

Qué bonitas son mis mañanas, caray.

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COMENTARIOS

3 han mejorado su vida sexual:

  1. jajajajaja ¿y lo que te reirás recordándolas?

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    1. Por eso lo dejo por escrito, para no olvidarme de los agravios cuando sea viejita XD

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  2. he acabado de leer y me he quedado agotada, ánimouuu ><

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