Huelllas en el camino

La semana pasada se me averió el brioso corcel. Fue una avería menor pero esta semana he tenido que ir al trabajo en el coche de mi padre. El coche de mi padre es un coche grande, descendiente directo de aquel que tiré al río con toda mi familia dentro y es un poco menos manejable que mi vehículo habitual.

Sentada en ese coche, me he dado cuenta de que ya hace tres años que no le veo, el volante ya no huele a mi padre como solía hacerlo al principio, aquel verano tan difícil del 2010. Pero me di cuenta de que, pese a todos estos años, aún queda una huella de que él lo condujo, día tras día, para ir a trabajar:


Ese roto en la tapicería, que veis abajo del todo, es la señal que dejó mi padre con las llaves de casa al sentarse a conducir. El coche era la segunda herramienta de trabajo más importante de mi padre, y con él iba de cliente en cliente todos los días, hasta el último.

Pero mi padre no era de esos que valoran el coche más que a nada en el mundo. El día que nos sacábamos el carné ya lo estábamos conduciendo por todo Madrid y, según él, provocándole infartos de lo mal que lo hacíamos. De hecho ni siquiera me cayó gran bronca el día que tiré el coche al río, aunque me convertí para siempre en objeto de chufla por parte de toda la familia. Es cierto que no le daba importancia pero esta semana me he sentido un poquito más acompañada en mis trayectos.

Ya no está su olor y no están sus cosas dentro. Lo único que queda de él en este sitio donde pasó tantas horas es ese roto que veis. Y aún me muero de pena de vez en cuando.

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COMENTARIOS

28 han mejorado su vida sexual:

  1. mientras me río con la historia del ídem se me ha congelado una lagrimita en el ojo derecho, unos días antes q el tuyo se fue el mío, estando yo a 10.000 km de distancia, así q los olores q me quedaron han sido solo los q me traje en la maleta y en un millón de recuerdos

    un abrazote :*

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  2. Bss vecina!!
    Lo del río ya me lo cuentas otro día que promete aunque luego lo mismo se queda en... lo del piano, que tampoco fue pa tanto Michelle Pfeiffer.
    Un achuchón que hoy te has puesto tierna y me has tocado la patata (sí, yo también tengo...)

    PD.- Y que sepas que tienes premiaco en el blog... ;-)

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    1. La historia del río es mucho más molona que la del piano, y te la cuento cuando quieras :P

      Gracias por el achuchón y por el premiaco!

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  3. Me he quedado muy quieto, muy quieto, muy quieto para no empezar a llorar. Y no es una buena técnica. ;-)

    Un beso muy fuerte.

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  4. ay Patch... un abrazo enorme!

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  5. No sabes cuanto te entiendo

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  6. A mí ahora mismo se me está haciendo extraño el disponer de coche a diario, porque mi padre y yo lo teníamos a medias, con días de uso y disfrute. Es una sensación extraña y no he sido ni capaz de quitar las gafas y los guantes de la guantera.

    Besos de colores Patch

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  7. Quedan las gafas, el callejero, el disco de Adamo... y las marcas de sus manos en el volante.

    Supongo que 3 años no es suficiente.

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    1. Eh, que el callejero es mío :P

      Beso!

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  8. Ya no se ni que decirte, sólo que te mando un abrazo y que es una pena que ya no huela a él...

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  9. ayy lagrimilla, solo puedo decirte esto

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  10. ay, me ha dado una nostalgia enorme.

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  11. no tengo palabras, e imagino que tampoco las hay... pero te mando un abrazo enorme enorme

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    1. Se agradecen todos los abrazos

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  12. Aysss... creo que este es mi primer comentario en tu blog!! y me desvirgooo con este post, desde luego, ya me vale, jajajaja

    Estoy segura que esta semana te sentiste por decirlo de alguna manera "más protegida" verdad?, aunque ya el volante no huela a el, seguro que su aroma está impregnado por muchos lados...
    y ya paro porque empiezo a desvariar y seguro que acabamos en un bucle sin fin, y yo con la lagrimilla fuera...

    BESAZOS BICHEJOS ENORMES PRECIOSURA.

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    1. Muchas gracias! Sí que se siente la compañía en cierto modo :)

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  13. Qué bonito querer tanto y recordarlo, porque ese sentimiento siempre existirá.

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