Mis traumas con las sevillanas

En vista de que la madre Gremlin ha decidido salir del armario como mala bailarina, me he animado y aquí, ahora que estamos en confianza, os confieso: yo bailo fatal. Y probablemente el origen de mi disfunción bailaréctil la encontraríamos en las clases de sevillanas a las que me apuntó mi madre en 1º de EGB.

¡Falta gente dando palmas!
Imagen vía Flamenco World
Aunque no lo creáis a la vista de mi aspecto con 31 años yo era una niña gordita, y mis padres se pasaron mi infancia traumatizados y apuntándome a toda clase de actividades extraescolares con la esperanza (vana) de que abandonara la gorditez de una vez por todas. No me extenderé en este tema ni mencionaré que a mí me habría gustado apuntarme a natación en vez de a gimnasia rítmica pero no pudo ser pero ahí estaba yo, en mi versión gordita de 5 años, con una falda de gitana, traída en exclusiva de Sevilla por mi abuela e intentando aprenderme los pasos de la primera que fue la única que nos enseñaron aquel año.
No me faltaba ni el clavel reventón ni los minizapatos de tacón que me hacían ampollas
Imagen vía Funidelia
Como además de gordita también era la más bajita, en seguida me tomaron cariño las mayores, que yo las veía súper mayores pero que seguro que ninguna superaba 6º de EGB. Una niña mayor me adoptó se encargó de ayudarme a recordar las vueltas, los levantamientos braciles y toda la parafernalia. Indefectiblemente, la profesora siempre que me veía decía "parece que estás preparando espaguetis", porque yo subir los brazos los subía, pero el giro ese con las manos (fijo que tiene algún nombre) jamás me ha salido bien. Hice la función de fin de curso con más pena que gloria y convencí a mi madre que, pese a mi apellido flamenco, el mundo del folclore no era lo mío.

Fundido a negro. Flashfordward. Estamos en 2003 y la Patch erasmus estaba de fiesta en una casa llena de italianos a rebosar cuando uno de ellos, en un arranque de espíritu integrador, me dice lleno de misterio: "He puesto una canción de tu tierra para que no la eches de menos". En ese momento me puse a temblar.

Lo siguiente que sonó fue, como podéis imaginar, un "Sevilla tiene un color especial" y como era la única española del grupo me animé a hacer un zapateao (que para eso no hace falta mucho arte) y di un par de pasos de costado mientras movía mis bracitos con el gracejo andaluz que Dios me había dado. Después de un par de pasos y de hacer el paripé como requería el momento, me senté en una silla alegando que estaba cansada por si me ponían una muñeira cuando se me acerca un amigo y me dice:

- Oye, qué bonitas las sevillanas. Cuando mueves los brazos me recuerdas a mi abuela cuando prepara espaguetis.
Guardala faccia a faccia che è la prima
Imagen vía Buonissimo
Por lo visto mi falta de arte flamenco rompe fronteras espaciotemporales.

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COMENTARIOS

11 han mejorado su vida sexual:

  1. Jajajajaja!!! Noooo, sevillanas no!!!!!

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    1. No te preocupes que mi carrera flamenca está clausurada hace años :D

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  2. [ / fundido a negro ]

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  3. pero...algo te habrá quedado, no?. y no todo negativo, sí?

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    1. Claaro, me han quedado ganas de salir corriendo en la dirección contraria cada vez que oigo los compases de unas sevillanas :P

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  4. Jajaja tu amigo podría dedicarse a profesor de sevillanas, tiene el mismo ojo ;)

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    1. Sí, yo creo que se lo sugeriré cuando vuelva a verle :D

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  5. Qué cosas nos hacen los padres cuando aún no podemos defendernos, jeje... Yo también hice sevillanas, aunque en secreto lo que siempre quise fue hacer ballet.

    (Me gusta tu blog, Patch, muy fresquito!)

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    1. ¡Ya te digo! Yo hice ballet pero tampoco triunfé, no te creas :D

      ¡Bienvenida, Yolita!

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  6. Jajaja, yo también bailo de pena...

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    1. Deberíamos fundar una secta! O un club! :D

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