Qué genio del mal se perdió el día que leí a los Jóvenes Castores

Hoy vamos con un post remember de aquellos tiempos en los que no había Wikipedia y en los que si queríamos aprender algo teníamos que buscar en las estanterías del salón o en la biblioteca más cercana.  Estoy hablando de la época en la que, si un día teníamos la necesidad imperiosa de construir un iglú, teníamos que recurrir a la biblioteca de los Jóvenes Castores.


Estos libros constituían una fuente de sabiduría y de hipotéticas travesuras para los que estuvimos en EGB ya que a veces hojeando el libro se te ocurrían cosas que podías hacer en tu papel de joven castor para sacar de quicio a los mayores entretenerte por la tarde después de Barrio Sésamo. Teníamos desde instrucciones para escribir mensajes en clave:
Ahí el tío Gilito rompiendo la cuarta pared a lo bestia.
Imagen de Teresa M L

La verdad es que al final los libros eran un batiburrillo, lo típico que yo me leía a ratos y sobre los que volvía cuando tenía alguna duda y me sonaba que estaba ahí. A lo largo de sus páginas podíamos acompañar a los sobrinos del Pato Donald con sus gorros de Joven Castor que lo mismo un día te hablaban de historia, otro día de recetas de cocina y otro día de las bondades del deporte. Vaya como Menéame.
Esta carrera la gana Sport Goofy seguro.
Por cierto, ¿qué patines lleva Donald? Imagen de Mercado Libre

Venga, chicos de la EGB, decidme que sois una legión de seguidores de las aventuras de Juanito, Jaimito y Jorgito. ¿O me vais a obligar a construir un iglú para encerraros a todos hasta que confeséis?

¿Pensabais que lo de construir un iglú iba en broma, eh?
Imagen de El bazar de Jim
Suerte que los Jóvenes Castores se cruzaron en mi camino y moderaron mis tendencias malignas como un Robocop Terminator enviado del futuro para evitar mi conquista mundial antes de cumplir la treintena.

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COMENTARIOS

8 han mejorado su vida sexual:

  1. ¿Un robocop? ¿O era un terminator?

    Yo también los leía :D

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  2. Era Terminator, es que estoy dormida sin límite y ya no pienso ni lo que escribo :D

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  3. El concepto del Manual de los Jóvenes Castores como proto-Menéame me ha dejado picuett.

    Conservo un par de ellos en casa. Bueno, uno era de los Jóvenes Castores y otro era de trucos del Tío Gilito.

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  4. Hombre, es que como batiburrillo de cosas útiles y cotilleos sin mucho fundamento no se me ocurría ningún ejemplo mejor en la Internet actual :P

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  5. ¡Yo escribí mensajes en clave con esa tabla! XD

    Hace no mucho que rescaté la colección de casa de mis padres. En cuanto la mayor comience a soltarse con la lectura empezaré a dejárselos sutilmente a la vista (envueltos en bolsas transparentes selladas, of course)

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  6. Jajaj, déjaselos sin bolsa, yo creo que son de los libros más resistentes que tuve jamás, cómo aguantaban las caídas y eso que eran gordos!

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  7. Yo sólo tuve uno! (el que en la portada saltan del trampolín) Lo leería un millón de veces. No sé si mi madre lo debe conservar aún, ahora me han dado ganas de releerlo! :D

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  8. Yo también tenía uno del que aprendía muchas cosas de gran utilidad como el código morse, cómo hervir agua con la única ayuda de una vela y un folio o que Juanito, Jorgito y Jaimito tenían otro tío aparte de Donald que se peinaba como Felipe de Borbón y que se llamaba "Narciso Bello". Para más información sobre la loca genealogía de la familia Donald podéis mirar aquí: http://lomioes.com/enredados/el-arbol-genealogico-del-pato-donald

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