Los Fruittis, los nuevos amigos de mi bebé

Estamos empezando el sexto mes de la bambina y yo me rindo a la evidencia de que este blog, antaño pizpireto y cosmopolita, es cada vez más una sucursal de Sapos y Princesas. Este mes la gran aventura ha sido la introducción de frutas en su alimentación. Diréis que en qué añade eso emoción a tu vida y yo os responderé que ahora mis tardes son todo emoción sin límites gracias a las manzanas, plátanos y naranjas que vienen a unirse a las peras que ya conocíamos y amábamos.

Somos blancos, somos negros, somos verdes y amarillos
Somos todos diferentes y estamos muy unidos!
La fruta produce en el bebé el efecto contrario a los donettes y es que la ve y comienza a urdir un plan de fuga que acaba rápidamente porque su único transporte es hacer la croqueta o arrastrarse en plan comando. Menos mal que aún no maneja bien las piernas...

Cuando ve que no tiene escapatoria, pasa a una estrategia más pasivo agresiva. Primero come la cucharada y la va escupiendo despacito por la boca y por la nariz pensando que no me voy a dar cuenta. Ahí mi plan es el conocido como "si no te lo comes de merienda, pues de cena" y aunque lo escupe se lo vuelvo a meter en la boca y le pongo el chupete de tapón, que funciona al principio pero a partir de la tercera cucharada empieza a sacar el puré de frutas por los agujeritos y parece la pastelería de Play Doh:



Cuando ve que no me rindo, pasa a una actitud agresiva-agresiva que podríamos llamar "la estratega del ventilador de potito" llenando mi vida, mi ropa y mi casa de una pátina frutil que al principio es naranjita pero conforme pasan las horas se transforma en negra. Aquí es fundamental la limpieza rápida porque las manchas salen fatal. ¡Y encima apestan!

Vosotros veis monería, yo veo manchas imposibles
(imagen de Blogsperú)
La última fase es la que podríamos denominar "la fase Gandhi" en la que Raquel finge su propia muerte siesta para que deje de torturarla con mis viandas. Esta es la fase más difícil porque no sabes si seguir dándole el potito mientras duerme con el riesgo de atragantamiento que ello supone o dejarla en el sueño de los justos.

Ni que decir tiene que en cuanto se aleja la cuchara del bebé, de pronto vuelve de entre los muertos dormidos para seguir dando la lata mientras aprieta fuerte fuerte sus miniencías para no comer más fruta. Lo mejor de todo es que a partir de la semana que viene tenemos que meter la verdura y la carne. ¡Os aseguro que no puedo esperar, qué emoción!

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COMENTARIOS

3 han mejorado su vida sexual:

  1. Conozco a un nene con padres un poco (o un mucho) hippies que desde que empezaron a introducirle nuevos alimentos lo hicieron sin triturarlos: por ejemplo le daban trozos de manzana a saco, y el nene los iba chupando y raspando con las encías. Luego la verdura igual, zanahorias hervidas y ve masticando como puedas. No sé si es que el niño ese es un tragaldabas (qué creo que también) o si el método funciona, pero básicamente a ese niño JAMÁS le han dado la comida, siempre ha comido solo. A lo mejor si odia los potitos puedes probar así :)

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  2. ¿Has pensado utilizar eso que es como un chupete con una red donde metes la fruta dentro y el bebé la rechupetea?

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  3. Vuelvo aquí año y medio más tarde por un enlace de este post http://www.noesundesfile.com/2014/01/mis-imprescindibles-y-mis-prescindibles.html y me encuentro que lo comenté... pues resulta que con mi gordo de 11 meses he seguido dicho método hippie y no puedo estar más contenta. El Baby Led Warring es la salvación! Pasado el susto inicial de los atragantamientos, ni una papilla y come como una lima. Su fruta preferida la mandarina, y la verdura las judías, pero se lo zampa todo. Todo.

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