Monkey Island: vuelvo a tener 12 años

Hubo un tiempo en el que los ordenadores no tenían ratón. Hubo un tiempo en el que las pantallas ni siquiera eran en color y que el rey de los videojuegos en mi casa era el Tetris. La verdad es que yo no soy muy jugona pero hubo un juego que marcó un antes y un después en mi vida: el Monkey Island.

¡Un mono de tres cabezas! Vía Roger
De hecho me acuerdo de que le contaba a mis amigas que tenía un juego en el que yo era la protagonista y podía decirle al muñeco del ordenador con quién hablar, qué quería coger de las habitaciones por las que pasaba o a dónde ir. Mis amigas me miraban como si fuera una marciana, más preocupadas por cosas más normales.

Luego estaba el tema de los disketes, porque no bastaba con meter uno y olvidarte, sino que tenías que ir metiendo otros conforme avanzabas en tu aventura. Y encima, quien te hubiera copiado el juego tenía que copiarte también las claves que en este caso eran las cabezas de varios piratas de los que había que hacer una especie de retrato robot para poder acceder.

Admítelo, tú también quieres ser un pirata. Imagen de Aquellos maravillosos vintage
Yo jugaba al Monkey con mi hermano, cada uno teníamos una partida y a veces iba él por delante y otras veces iba yo. Uno ayudaba al otro pero cuando llegaba el momento en el que nos atascábamos teníamos que recurrir a un amigo de él que tenía las fotocopias mágicas con las pistas, un libraco en el que te contaban el juego y te daban las claves para seguir porque, y aquí viene lo mejor de todo, no podías morir pero sí podías estar días y días interactuando hasta que dabas con la combinación adecuada.

Los juegos de Monkey Island (sobre todo el primero y el segundo) eran mejores que una película y mejores que un libro porque tú ibas construyendo la historia, tenían unos guiones que ya quisieran muchas comedias y te enseñaban a desarrollar el pensamiento lateral. ¿O acaso vosotros no habéis buscado un pollo de goma con una polea en medio?

Este post viene a cuento porque en mi casa hemos retomado el Monkey Island, con sus peleas de insultos, su mono de tres cabezas, sus zombis y la señora vudú. Si no lo habéis jugado nunca, ya lo estáis buscando y si lo habéis jugado, perdonadme este post lleno de cosas que ya os sabíais. Al fin y al cabo, peleo como una vaca y no vais a retarme a una lucha de espadas.

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COMENTARIOS

4 han mejorado su vida sexual:

  1. Pues verá, estoy vendiendo estas chaquetas de cuero...

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  2. Daniel Rodríguez Herrerra26/8/12 1:04

    No te imaginas la ilusión que me hizo años después enterarme de que uno de mis escritores preferidos, Orson Scott Card, fue el autor de los diálogos de las luchas con espadas... :-D

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  3. Mi terror por los zombis nació cuando intentaba hacerle un muñeco vudú a LeChuck... Solo diré eso.

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  4. ¿Cuál era la receta del Grog? qué gran juego, era genial, tengo que buscarlo para volver a jugar otra vez.

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