Las medias antivarices: ese refinado instrumento de tortura

Por una serie de avatares médicos que aún no vienen al caso en este blog me han aconsejado ponerme medias antivarices en mis torneadas* piernas para mejorar mi circulación:

Estas son pero sin blonda, que luego me dicen que si voy de fresca buscando guerra
El primer escollo que me encontré cuando decidí adquirirlas es que, en contra de los más básicos mandamientos de la moda patchística, no las fabrican en alegres colores como rojo, azul o amarillo sino que solo están en marrón y negro. Vaya, unas medias que no gritan "esta noche vamos a sandunguear" sino más bien "soy una chica formal y podría contratarme, señor gerente". La salud es lo primero, así que decidí sacrificar mi look de joven pizpireta desenfadada y quedarme con las negras, que me pegan con más ropa.

Al día siguiente, como soy una chica muy obediente, decidí ponerme las medias a ver qué tal eran los milagros sanguíneos que prometían y para mejorar cuanto antes la circulación en mis miembros inferiores. El caso es que me senté en la cama, encogí las medias hasta el talón como vengo haciendo en los últimos 20 años desde que me las pongo sola y me las puse primero en el pie. Pero hete aquí que las medias son un invento del demonio, y las medias antivarices mucho más, porque no solo se retuercen con la fuerza de los mares sino que se empeñan en hacer pulseritas en lugares absurdos como en el puente del pie.

Primero traté de ignorar la pulserita que se me había hecho (total, iba dentro de la bota, ¿quién la iba a ver?) pero de pronto noté cómo los dedos de mis pies se ponían fríos a la velocidad del rayo. Me quité las medias a toda velocidad y vi que se me estaban empezando a gangrenar. De hecho, creo que mi relación con el dedo gordo del pie se ha visto perjudicada desde este episodio totalmente involuntario. Vaya, sí que intervenían en la circulación las medias estas.

Volví a empezar de cero (no soy una chica de las que se rinde pronto) y me di cuenta de que o bien a) mi talla de medias había aumentado dos números desde la última vez o b) las medias antivarices son un invento de tortura femenina a la altura de los tacones de aguja o la elección de los bolsos de fiesta. No había manera de que subieran, se me quedaban enganchadas en la rodilla como en el capítulo de Ross y sus pantalones de cuero.

Sacando fuerzas de flaqueza conseguí ponérmelas y no os voy a mentir: las aguanté una hora. Menos mal que estaba en casa y pude quitármelas sin tener que quedarme en piernas en un lugar público porque os prometo que las habría quemado si no hubiera sido por su elevado precio. Os prometo que les daré otra oportunidad, aunque no sé si será en esta vida o en mi próxima reencarnación. Mientras disfruto comiendo ajos que me han dicho que van bien para la circulación.


* Cuando escribo torneadas, pensad en la carne de los kebaps y lo torneada que está sobre todo cuando la ponen en el pincho que gira.

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COMENTARIOS

2 han mejorado su vida sexual:

  1. Llevo treinta años viendo a mi madre ponerse estas medias, así que forman parte de mi vida. Solo te digo que para ponérselas se tiene que tumbar boca arriba y elevar las piernas en vertical para que toda la sangre baje y, en el caso de mi madre, las varices se quedaran vacías. No sé si te servirá de ayuda... pero no sufras, son tarea difícil.

    Ánimo!

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  2. Jajaja Qué identificada me siento! Hace un tiempo tuve una experiencia cercana a la amputación por unas medias. Te dejo el link por si quieres echarle un ojo?

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