Gónadas de Fujur: Fin de trayecto


Sí, habéis leído bien. El cachorrito tan mono que os presentaba allá por el mes de abril resulta que ha crecido y se ha convertido en un supergato gigante (enciende las luces él solito poniéndose sobre las patas traseras) de diez meses que en su equivalente humano estaría empezando a ponerse tatuajes y piercings cuando yo no le vigilo que es casi todo el tiempo.

El caso es que de unas semanas a esta parte se dedica a macarrear siempre que puede y con macarrear quiero decir "hacerse pis en mis cosas bonitas" y eso sí que no. Entiendo que le fascine tirarme cosas del mueble de la tele (por eso este año el Nacimiento está pegado al mueble con celo indestructible según han comprobado las visitas). Entiendo que sea fetichista de pies y que aproveche a lamérmelos y chupármelos cada vez que puede. Pero de ahí a cargarse mi par de zapatos de ir al trabajo con un estupendo regalo amarillo y apestoso o a dejarme sin bufanda porque no le mole el color naranja ya va un trecho.

Así pues ya tengo cita para llevar a cabo lo que denomino "Operación Bobbitt" que repercutirá en que será más feliz porque no sentirá impuslo de trincarse a mis peluches (tengo a Burbuja de las Supernenas que ya no sabe cómo rechazarle las citas) ni de huir por la ventana tras los cantos de sirena de mi vecina Coti.

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COMENTARIOS

3 han mejorado su vida sexual:

  1. Nooooooooo... pobrecito. Ahora se le va a poner voz de gata. Y éngordará...

    ¡Él nunca lo haría!

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  2. No se le va a poner voz de gata porque ya le ha cambiado la voz (era lo que estaba esperando, uajajaja).

    Él nunca lo haría porque yo no hago mis necesidades en sus cosas bonitas :)

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  3. A veces es necesario por el bien de la convivencia, eso sí ... vigílale el peso a partir de ahora!!

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