Pasé una mañana en la recepción de un hotel de cinco estrellas


La semana pasada tuve que pasarme una mañana en la recepción de un hotel de 5 estrellas de Madrid por motivos laborales. La verdad es que la experiencia no fue mala y me recordó a mis tiempos de facultad cuando el profesor se dedicaba a ponernos las prácticas más peregrinas (pasar una noche en comisaría/urgencias/ir a un juzgado) para que, en plan "oh capitán, mi capitán" perdiéramos la vergüenza a la par que nos convertíamos en unos periodistas de provecho. (Bendita facultad que tantas cosas útiles para ejercer nos ha enseñado).

A lo que iba. El escenario era un hotel de 5 estrellas en pleno centro de Madrid, y el día fue uno entre semana entre las 11 y las 12.30. Lo que pasa en ese sitio a esa hora es básicamente un desfile de turistas desocupados, porque los que están en el hotel para hacer cosas (había un tipo entrevistando a otro para una televisión) ya lo habían abandonado antes. Había un par de parejas de orientales y varios abuelos de viaje con sus nietos.

La verdad es que flipé mucho con el servicio, eran todos uberencantadores en más de cuatro idiomas de la UE y siempre estaban sonriendo aunque les pidieras cosas de lo más peregrino como un atril (creedme, yo lo pedí y me lo trajeron, super mono, de metacrilato).

El colofón final lo puso una señora que me dejó toda pillada. Era una mujer en sus últimos cuarenta, morena con un acento claramente español. Llevaba el pelo como lo lleva ahora Katie Holmes (media melena y flequillo) y andaba como decían de Marilyn, "como si tuviera un motorcito". Debía ser alguien porque al pasar empezaron todos a hacerle mucho la pelota, mientras ella explicaba a gritos en Espanglish (eso sí, el acento era impecable) sus últimas andanzas). Os lo prometo, no podía dejar de mirarla, estaba fascinada.

No os voy a recomendar que hagáis lo que hice yo el otro día porque no tiene sentido a no ser que os queráis convertir en novelistas o estéis buscando un buen argumento para un reportaje, pero la verdad es que es bastante entretenido si tenéis una excusa.

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COMENTARIOS

4 han mejorado su vida sexual:

  1. "No os voy a recomendar que hagáis lo que hice yo"
    Claro, no nos quedaremos en la recepción.
    Todo sea hacer ejercicio y subir escaleras (y luego para reposar que te dejen gratis una habitación. Al menos la media hora de siesta tan de moda tipycal spanish)

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  2. Jajaja, me alegro de que los que podáis subáis a una habitación, seguro que es más entretenido.

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  3. Después de haber viajado en Business por cuenta de la aerolínea, estar alojado a gastos pagados en un 5 estrellas es una de las cosas que me falta por hacer y a las que podría acostumbrarme.

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  4. No sé si encontraste el argumento para el reportaje, pero por lo menos el título ya lo tienes: "Pasé una mañana en la recepción de un hotel de cinco estrellas" es pegadizo. xDD

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