Cómo entré en un sitio exclusivo sin estar en la lista y sin pagar


Estaba ayer de fiesta por las calles de Madrid con mi amiga María cuando el típico relaciones públicas nos entoligó dos flyers (no sé la palabra en castellano) para que fuéramos a su bar. El panfleto prometía: logo molón, música molona y no estaba lejos, así que nos acercamos a la puerta. En la puerta había un hombrecillo de tamaño XXXL que nos dice que si estamos en la lista.

María y yo: Estoooo, pues no, creo que no estamos en la lista. Pero no pasa nada, nos vamos.
Segurata: No, no os vayáis, podéis entrar si me pagáis 10 € y os entra una consumición.
María y yo: No, no te preocupes, si ya nos íbamos, la verdad, no nos apetece beber nada.
Segurata: No, venga, va, que os dejo entrar gratis si me dejáis aquí cualquier cosa de líquidos que tengáis.

Total, que le dejamos al segurata mi botella de agua mineral y entramos.

Dentro del sitio era un poco triste, estaban acabando de transformarlo de sitio de escuchar música sentados en antro de perversión, así que aguantamos media hora y salimos con nuestra cara de disimular.

Por supuesto, el segurata nos devolvió la botella de agua. Mu majo él.

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COMENTARIOS

4 han mejorado su vida sexual:

  1. Patch ya eres VIP en los locales de marcha, ya solo falta que hagais lo mismo en uno que no esté en obras.

    ¿Al menos no os pedirian si podíais ayudar con el estuco de las paredes?

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  2. La verdad es que era una sensación muy Chicago, años 20...

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  3. a veces la diferencia entre pedir y ofrecer no está muy clara

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  4. uhhh, que interesante..

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