Las polillas, esas grandes desconocidas


¡Ñam!
El finde, además de aprovechar el tiempo para hacer el mal (cuánto mal puedes hacer si te lo propones, haced la prueba un día si podéis) también me dediqué a una labor marujil como es cambiar la ropa de invierno por la de verano. El razonamiento fue certero: si el lunes (o sea hoy) es cuarenta de mayo (felicidades, hermano de Perry!), el martes debería de hacer un calufo que ni en casa de Rufo. Craso error, es lo que tienen los silogismos, que al final te embrollas y no sacas nada en claro.

Pero no he venido a hablar del tiempo, no señores. El drama que hoy me ocupa va más allá y se refiere a una cosa tan terrenal como las polillas. ¿Acaso alguien ha visto una polilla alguna vez? Me refiero a una polilla de verdad, no a las polillas esas de los anuncios de Cruz Verde (eficacia probada) que son más bien como las sombras de las polillas idealizadas en las paredes de la caverna. Claro, si no las ves, ¿cómo sabes si las tienes? ¿Acaso hacen cri-cri? ¿Vuelan? ¿Tienen dientes? ¿Cuál es su color favorito?

Ante la duda de si tenía polillas o no, me decidí a comprar un antipolillas (vamos, supongo que no tengo polillas porque no he visto nada raro al sacar la ropa de verano, pero nunca se sabe). De nuevo me asaltó otra pregunta: ¿Cómo funcionan los antipolillas? ¿Matan al bicho in fraganti? ¿Comen antipolillas por error y se van a morir a su madriguera? ¿Usan botas de agua pa los días de lluvia y les sientan bien? Finalmente opté por un antipolillas en formato ambientador de coche (para entendernos) que olía a lavanda (la verdad es que frente a la opción naftalina tampoco es que sea una cosa como para tirar cohetes). Al menos Fujur se lo pasó pipa durante todo el desempaquetado y con los plastiquitos.

Share this:

,

COMENTARIOS

7 han mejorado su vida sexual:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Hombre, ya lo creo que las he visto, bueno, a ellas no, pero sus efectos... un rato. En ca-mi-agüela no veas como le daban a las mantas de lana.
    Pero tu no sufras, estos simpaticos bichos solo salen en las zonas rurales, por alguna extraña razón no les gusta la capital. Sera porque aqui no hay cantidades ingentes de prendas de lana que devorar. ñam!
    http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/5/5d/XN_Tineola_bisselliella_0.jpg/240px-XN_Tineola_bisselliella_0.jpg

    ResponderEliminar
  3. Eso te iba a decir, yo creo que las polillas son de campo.

    En las grandes capitales ni estos bichitos sobreviven,jeje.

    ResponderEliminar
  4. Las polillas son como maripositas nocturnas del tamaño de un mosquito. Estas maripositas ponen huevos en la ropa o en los muebles y, cuando se forma la oruga, sale a la superficie comiendo todo lo que pilla por delante. Después le salen alitas y se marcha volando a volver a empezar el ciclo.

    Cuando ves los agujeritos de polilla es que el bicho ya salió.

    Si no ves montoncitos de polvo de ropa en el armario es que no tienes polillas ;-)

    ResponderEliminar
  5. Utiliza hojas de laurel, se supone que funcionan y no dejan ese olor rarete.

    ResponderEliminar
  6. Yo utilizaría Nopol.
    http://www.youtube.com/watch?v=Xj3zLP-rHpw&feature=related

    ResponderEliminar
  7. yo si las he visto
    son feas y goooordas (tanto algodón y lana engorda)

    ResponderEliminar

Comentar mejorará tu vida sexual.