¡Mira al pajarito!

Por unos motivos que no vienen al caso, me he topado recientemente haciendo fotografías de bebés. Si tú dices "fotografías de bebés", lo primero que le viene a todo el mundo a la cabeza son las imágenes de Anne Geddes, esa mujer que viste a los niños de cosas y luego los mete en macetas, como si fueran pollitos.

Bien, pues olvidad todo lo que sabéis sobre fotos con bebés porque aquí os dejo una revelación, y gratis: fotografiar bebés es lo peor. Ahora es cuando estáis pensando que la Geddes hace que lo parezca, pero os diré una verdad como un puño: los bebés no se sostienen. Para hacerles una foto decente, o bien les dejas tumbados como suplicando por su vida, o bien les sujetas por detrás, en cuyo caso sales tú en la foto con lo cual se va al pedo el proyecto o bien les apoyas en un respaldo, con lo que se quedan con forma de jersey que no quieres que se arrugue.


Otra opción es meter al niño en un lugar seguro hasta,
por ejemplo, que cumpla 30 años...

Supongamos que ya tienes al sujeto de la foto (o bebé) colocado para la instantánea. Es el momento de sacar a la Leibowitz que llevas dentro, de ponerte a crear. Pues no, listillo. Cuando ya tienes colocado al pequeño, resulta que su sistema gástrico monta una fiesta y te pota todo el disfraz de elefantito. No pasa nada, has traído un disfraz de sobra. Crees que es el de vaca aunque la madre se pone a protestar porque dice que de ninguna manera su niño tendrá una foto exhibiendo cornamenta.

Llegáis a una solución de consenso y vestís al pequeño de oveja. A todo el mundo le gustan las ovejas, son tan monas. ¿A todo el mundo? No, porque existe un ser en este planeta que odia a las ovejas por encima de todas las cosas. Y ese ser es precisamente el bebé al que le quieres sacar una instantánea. Es imposible que de un cuerpo tan pequeño salgan tantos decibelios, es como las bocinas del fútbol que son pequeños sprays, ¿entendéis lo que digo? Y de repente el niño empieza a convertirse en Hulk pero en rojo y ya sí que no hay manera de hacerle la maldita foto. Al final optas por la elección más sencilla: enterrar al bambino entre peluches (con cuidado de que no se ahogue, no queremos demandas) y le haces dos fotos fugaces que le regalas a la madre por el disgustaco que se ha pillado la critatura.

Cada vez es más difícil ejercer el periodismo para ganarse la vida.

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COMENTARIOS

3 han mejorado su vida sexual:

  1. ¿No habrás sido tú la del cartel del festival gay? Mira que hacer fotos de pequeñuelos en cueros está muy mal visto. ¿Te lavaste las manos antes de que te las leyeran?

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  2. No he sido la del festival gay, ¿te imaginas?

    Sí que me lavé las manos, excepto el tatuaje que llevo en el dorso en el que pone I love Roma. Qué cosas, oyes...

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  3. Los bebés son taaaaan monos... sobre todo cuando se los llevan sus mamás.

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