Playación infinita

Hago una escala pequeñita en Madrid, con casi todos los amigos de vacaciones, con cientos de lavadoras que poner (Lucas es testigo de que parecía que había explotado una bomba de ropa en mi casa cuando he llegado). De los días pasados, os llenaría páginas, pero los que me seguís desde hace tiempo, sabéis que de estas cosas hablo poco y contando cuatro pinceladas, así que el que venga buscando un plano detallado con todos mis movimientos veraniegos, que se vaya al blog de al lado que aquí no hay nada que ver.

He vuelto sorprendida, porque he pasado una semana con cuatro personas a las que en el mes de enero apenas conocía y ha sido genial: hemos hablado, nos hemos bronceado, nos hemos cuidado, hemos cotilleado (ay, las fiestas de pijama siguen molando un montón) y hemos aprendido (por lo menos yo) muchísimo unas de otras.

Os pondría fotos, os contaría la patchiaventura del patchmóvil averiado mientras Lucas y yo nos alimentábamos de las hierbas de la cuneta al lado de la casa de Joe el gruista, pero es que estoy tan cansada de hacer de maruja que no me da el cuerpo (ni la cabeza) para más. Mañana os pongo algo más concreto, aunque no prometo nada.

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COMENTARIOS

3 han mejorado su vida sexual:

  1. espero con ansia...

    SithWolf

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  2. Muchas veces esos viajes son los mejores. Te lo digo por experiencia.

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  3. Bienvenida!! Cuentanos un poquito, please :D

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