"La superstición trae mala suerte"
Umberto Eco

Vivimos en una época extraña. Para ser guay tienes que decir que eres ateo, agnóstico o animista (no, no estoy hablando del erotismo entre especies), porque de lo contrario serás tachado de monjil, antiguo o peor, te dirán que eres un borrego que repites una serie de ritos sin pensar sólo para asegurarte que irás al cielo (y el cielo, como dijo Juanjo el otro día, es un lugar aburrido porque toda la gente guay irá al infierno).

Cosas banales como estar por debajo de los cincuenta años e ir a misa pueden conseguir que tus colegas ya no te cuenten las historias guarrotas, no sea que te tengas que ir a confesar (de hecho, hay algún ateo que aconseja a las chiquillas cristianas no comer salchichas no vaya a ser que… la verdad es que no me enteré qué es eso tan malo que sucede cuando una chica cristiana come salchichas).


Todo el mundo sabe que si te tocas, te sale pelo...


Así las cosas, nadie se escandaliza cuando afirma que, aunque no cree en un ser superior, no se fía de la suerte y no pasa por debajo de una escalera; si se derrama la sal se la tira por encima del hombro; si se rompe un espejo lo entierra trescientos metros para que no suceda nada; no abren el paraguas bajo techo (mi paraguas, como bien sabe Perry, es amarillo y lo abro donde me da) y toda una serie de ritos que al final te entorpecen más la vida que ir a misa un rato en domingo o rezar el Jesusito de mi vida antes de irse a dormir. Al final tardan más en salir de casa con todos esos ritos: salir con el pie derecho, agarrarse el hombro izquierdo, cerrar la puerta mirando hacia Beirut... que si simplemente salieran y pensaran que da igual lo que hagan, que cualquier día se te cae una maceta en la cabeza y se acabó.

El caso es que por mucho que lo intento explicar, nadie me hace ni caso y todo el mundo se encoge de hombros, se carga de amuletos para hacer entrevistas de trabajo (exámenes de la universidad, si se quiere) y cuando les salen las cosas mal, echan la culpa a la mala suerte de aquel día de hace tres semanas que se le cruzó un gato negro por delante. Es cierto, es más fácil pensar que la suerte no depende de uno…

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COMENTARIOS

4 han mejorado su vida sexual:

  1. Wally Week12/6/07 20:39

    Es voz común aquello de "Que Dios reparta suerte, porque como le dé por la justicia..." al empezar un examen.

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  2. Suerte es cuando la Preparación y la Oportunidad se encuentran. -Pierre Elliot Trudeau-

    Me atengo a eso.

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  3. Pornosawa13/6/07 16:09

    Dios no juega a los dados...

    "Que la suerte te acompañe"

    (Yogur)

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  4. El hermano de Perry13/6/07 16:27

    Oh fikis, acordaos de Dama, diosa de la suerte del Mundodisco. No le gusta el tintineo de los rosarios pero si el sonido de los dados, y, si levantas un templo en su honor, seguro que se te cae encima XDD.

    Citando al maestro Pratchett "Entre todos los dioses, era a la vez la más cortejada y la más aborrecida."

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