Ya no tienes que llevarte revistas


Los baños son sitios singulares. Si mi baño mide exactamente un metro de ancho por tres de largo (sí, como decía mi patchiprimo es un “minibaño”), hay baños que tienen de todo, hasta sofás para entretenerte la espera de sentarte en el trono.

Antes de que me empiece a poner escatológica, os cuento de qué va todo esto: me han cambiado de sitio de trabajo, por lo que tengo hasta un baño nuevo en el que poder pasar horas retocándome la nariz y ¡con un superventanal al mismo lado del retrete! No es que me vean el culo en culovisión, no vayáis a pensar mal. Trabajo en un piso 12 y se ve todo Madrid. Para que os hagáis una idea, desde el baño de mi tajo se ven las Torres Kio (para los de fuera de Madrid, el sitio donde nace el Anticristo en El día de la Bestia), el hotel Puerta de América (sí, ese sitio que habría diseñado Punky Brewster de no haber acabado de compañera de piso de Sabrina), la sierra de Madrid, el edificio Telefónica de Gran Vía… Vamos, que mientras das rienda suelta a la naturaleza para que siga su curso puedes ver hasta Getafe por si vienen a atacarnos los Visigodos (o los comunistas nazis, vete tú a saber).

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COMENTARIOS

3 han mejorado su vida sexual:

  1. Envidia mil padezco...
    Recuerdo la emoción el día que supe que iba a trabajar en una torre Kio y la decepción al ver que era en el segundo piso y solo veía a la gente de las marquesinas del bus :¨(

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  2. Tiaaa, que super-fashion.

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  3. Así te puedes cagar en todos los madrileños.

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