Viviendo al límite

La tarjetita de mi abono ha muerto. No sé si es que la he puesto cerca de un imán, o que ya está cansada de los meneos que lleva en mayo o qué ha pasado. Pero ya no reacciona cuando entro en el metro ni en el bus. Y claro, me he visto obligada a empezar a colarme en el transporte público.



El sistema es fácil. Me visto de ninja (luto riguroso, una catana y con un sigilo digno de una pantera) y, si es el autobús, me escondo detrás de un viejuno/a, y paso silbando (ahora que lo pienso, los silbidos podrían arruinar mi camuflaje. Nota mental: no silbar). En el metro es más difícil, pero siempre me puedo frotar con alguien que vaya a pasar delante de mí y aprovechar su billete.

Lo mejor de todo es que si me trincan, sólo tengo que enseñar el patchiabono y poner ojos de bambi. ¡Siempre funciona!

Share this:

COMENTARIOS

0 han mejorado su vida sexual:

Publicar un comentario

Comentar mejorará tu vida sexual.