Sueños de oro

Ya me han soltado en la Aduana (después de pagar un precio demasiado alto, me torturaron hasta que les di la receta de la paella), así que vuelvo a mi actividad normal (bueno, normal es un decir, ya sabéis). No sin antes contaros una historia de mucho miedo que me llevó (que nos llevó a Perry y a mí) hasta el aeropuerto, a la situación ayer mencionada.

En Italia alquilamos un coche. Un Smart Fourfour de cambio semiautomático (a fe que ese año en MQC no fue en vano) que frenaba como si tuviera un espíritu maligno en el motor y del que el hombrecillo que nos lo alquiló no nos dio el libro de instrucciones porque se le habían agotado. Pues eso, que la vuelta desde Pisa (donde cenamos con Fawkes) como era un poco dura y tenía que currar al día siguiente, la hicimos en varias etapas con un ratejo de sueño para compensar.

dormir

Etapa 1: Nos metemos a dormir al lado de un parking (no podíamos entrar en el parking porque había legos como los que pone Gallardón por las calles) de un sitio llamado Outlet Fidenze Village (vamos, como Las Rozas Village pero en italiano). A la media hora me despierta Perry gritando que hay unos hombrecillos que están moviendo los legos, que nos van a secuestrar. Recoge los bártulos y ponte en camino.

Etapa 2: Paramos en una gasolinera. Llena de camiones. Aparcamos entre un camión y una rulote o como quiera que se llamen ahora (¿autocaravana?). Cuando me despierto, 40 minutos después, Perry me dice que había camioneros mirándonos con ojillos libidinosos.

Etapa 3: En el aeropuerto. No hay manera de encontrar el sitio de donde sacamos el coche. A estas alturas de la noche nos importa tres pepinos. Nos ponemos a dormir en cualquier lao del parking del aeropuerto, para luego dejar el coche por ahí, abandonado cuan el perrito tristón.

Y después de eso, me vienen con idioteces de si una pistola de madera es peligrosa o no. Endevé...

Share this:

, ,

COMENTARIOS

0 han mejorado su vida sexual:

Publicar un comentario

Comentar mejorará tu vida sexual.