... porque nunca sabes quién te va a ver en ropa interior

Hoy he estado en el concierto de Larita. Ha sido un debut con un público entregado como poco (de hecho, una de las chicas del público le iba soplando algunos títulos de canciones). Me ha superencantado la música y eso, pero lo que más me ha llamado la atención era la máquina que he visto en el baño.


Rayos! Tenía que haber buscado la expendedora
antes de hacer estas cosas!


No, no era una máquina de compresas ni de condones ni de chicles ni de caramelos. No era tampoco una máquina de cocacolas, ni de agua, ni de sandwiches ni de periódicos. Tampoco tenía chupa chups (que han aumentado mogollón las ventas con la nueva ley anti tabaco) ni era una máquina de billetes de metro. No, queridos patchifans. Era una máquina expendedora de TANGAS!!

Así las cosas, nos hemos puesto a pensar los casos en los que requeriríamos un tanga con premura.

Caso 1: Eres muy fan del cantante (en el local había tocado Melendi uau!) y deseas tirarle algo de lencería por hacer el panordo.

Caso 2: Te has ido sin ropa interior porque estabas segura de pillar y se te ha arruinado la noche. Mejor ir preparada por si un coche te atropella, ya lo dicen las abuelicas.

Caso 3: Has pillado justo la noche en la que te has puesto las bragas de Bridget Jones. No problem! Serás la más irresistible del parque!

Caso 4: Has descubierto que tienes mecanismo de mujer y comienzas tu carrera de travesti.

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