Alerta zombie at the mall

Se acaba el mes de agosto. Y a mí me da todo pereza infinita. Me han invitado a participar en el Blogger Day, pero desde aquí os digo: I dont power, no me puedo poner a buscar cinco blogs que no sean los que tengo enlazados (y un par más que tengo pendientes, no desfallezcáis, Matías y Lu). Por lo tanto, os copio el post que me he currado esta tarde en la biblioteca (muy duro eso de estudiar con todo el calor) para que no os quejéis. Allá va:

Iba yo el otro día (periodo que, como todo el mundo sabe, abarca desde la clausura de la Expo'92 hasta nuestros días) por la calle cuando, en la puerta de una tienda, vi un mpa de Madrid del siglo XIX (creo recordar que de 1870, pero no me hagáis mucho caso). Era un mapa de esos bonitos, de los que tienen señalados hasta los árboles, (sí de esos que quería S. Exupery en Tierra de hombres) e hice lo que todo el mundo hace cuando se topa con un mapa: buscar mi casa, la Patchcueva.

paseo
Se supone que mi calle, en tiempos
de Goya, tenía este aspecto


Comprobé,una vez más, que mi casa no existía hace ciento y pico años (no es sorprendente, me lo dijeron en mi cole), lo que me llevó a pensar que a lo mejor Gallardón quiere que volvamos al pasado y por eso nos llena de obras todas las salidas, para convertirnos en un gueto antes de exterminarnos. Además, deduje que debía haber una huerta, o un patatal o un par de tomateras, porque ni arbolitos había.

En vista del éxito, hice lo que hace todo el mundo cuando no encuentra su casa (la originalidad no es una de mis cualidades, vaya): busqué mi ubicación; en este caso en las inmediaciones de la plaza de Quevedo. Por supuesto que las calles no se llamaban como se llaman ahora (en 1870, Eloy Gonzalo sería un zigoto o estaría empezando a aprender a decir Cascorro). Pues eso, que cuando miro a la glorieta de Quevedo, descubro que en el lugar donde está ahora el Corte Inglés de Arapiles, antes había ¡¡un cementerio!!

zombies muchos
¿Necesita algo?


En ese momento ví cómo se juntaban dos de mis fantasías más fantasiosas: la primera, la de quedarme dentro de un centro comercial una vez cierra. Y la segunda, ser perseguida por espectros. ¿Os imagináis, un ejército de dependientas-zombies que te persiguen preguntándote si te pueden ayudar, pero en realidad te quieren comer el cerebro? Es un argumento guay para una peli de miedo.

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