Otra vieji-historia
(de las que le gustan a Rosa)


Seguro que a vosotros también os pasa que cuando os dan en la panadería el pan caliente,no podéis resistir la tentación de empezar a comerlo antes de llegar a casa. Yo no soy una excepción, claro. Pues es que según cruzo de acera para entrar en mi domicilio, cuando me para una viejuna (no-china)y me dice que dónde he comprado ese pan tan rico.

(Inciso: esta mañana me he hecho dos coletas, por lo que mi aspecto es más aniñado si cabe.)

En ese momento, me ha venido a la mente la famosa escena de Caperucita de "qué llevas en la cestita, Caperucita?" Le he explicado educadamente a la viejuna dónde está mi panadería, cuánto cuesta el pan y las distintas nacionalidades de los panaderos. Como en julio mi panadería habitual cierra, resulta que lo compro en una heladería-panadería, y la viejuna me ha empezado a preguntar también por la relación calidad-precio de los helados y su cotización en la bolsa de Kuala Lumpur.

Cuando ha acabado este discurso, yo tenía una prisa infernal, he intentado irme, pero la viejuna quería probar mi pan. Al final le he dado casi media barra, y encima he llegado tarde a trabajar. Voy a hacerme la cirugía estética, como Amy de Futurama, para hacerme una reducción de ricura. No es normal que me aborde la gente así por la calle.

Por cierto, mañana o pasado mañana haré otra entrega del consultorio, así que recopilaré vuestras dudas, pero podéis poner alguna más si os mola.

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