Un post políticamente incorrecto

Como os comentaba ayer, hoy el post es de meterme con las viejunas. Antes de nada, quiero aclarar:
a) Que no odio especialmente a las viejunas, ni siquiera a las que se me cuelan en el mercado.
b) Que no odio a los gatos ni a ningún otro animal doméstico. He tenido gatos en mi pueblo y no descarto que en una futura hipotética vida de solterona tenga mascotas miles con las que llenar mi tiempo.
c) Me parece más importante salvar una vida humana que salvar a un animal. En animal meto también a las mascotas. Sí, te miran y parece que te entienden. Pero no son personas. Y transmiten enfermedades si no están cuidados.

(Mi profe de redacción de segundo me crujiría si llegara a leer esto, porque dice que nunca hay que pedir disculpas por los escritos ni dar explicaciones).

Allá voy. Desde que conozco a Torpin, hay un parque al lado de su casa (el parque estaba de antes, porque Rosa hacía ahí botellones, así que el parque estaba antes que yo. A lo que iba) y en ese partque hay una fauna particular formada por dos especies. Una es la cucaracha común (en cantidades industriales). Lo otro son gatos. Son gatos que alguien abandonaría antaño y que, en vez de vivir como los gatos callejeros normales, cazando lo que hay (id est, palomas, ratas, ratones y CUCARACHAS) están siendo alimentados por viejunas desocupadas. La dieta de estos gatos es de lo más variada, va desde el arroz hasta el pollo (sí, cocinado) pasando por todos los productos gatunos, pan, leche, lo que se os ocurra. Estas viejunas acuden todas las tardes a ponerle comida a los gatos que, con presteza y alegría se dan unos festines que ya querría el chico que vende La Farola a pocos metros del parque.

gatuno
Mírale, qué maligno!
Él acabaría contigo si pudiera

El Ayuntamiento de Madrid quiere quitar esa población gatuna-viejuna, no llevándosela a otro barrio como hizo con las guarrillas de la Casa de Campo, sino haciendo un holocausto gatuno de esos animalillos que, al no estar bajo supervisión veterinaria, pueden ser un riesgo infeccioso. Las viejunas, como protesta, lo que hacen es una cacerolada todos los miércoles con pancartas en las inmediaciones del parque. Si yo ya de por sí estoy predispuesta a erradicar a los gatos como posible foco infeccioso, ayer tuve una iluminación que me dio a entender que las viejunas estas son malignas. El personaje presente en la cacerolada que hizo que me diera cuenta de que esos gatos están tardando en irse a oto barrio es el inefable Torito (sí, este pollo de abajo, el de la foto).

loshaytontos
Qué tonto te han parío,
Vicentín
*
Pues sí, soy tan irracional que si este apoya algo, me tengo que poner en contra sistemáticamente. Muerte a los gatos callejeros! O que se los lleven las ancianitas a sus casas!

* Esto es una expresión Chanante. No dudo de su capacidad craneana. Está a la vista de todos.

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