Jamón, jamón

Debido a avatares de la vida que no vienen al caso, en el curro tenemos un jamón. (¡Oh! Regocijo! No sólo tengo un curro donde vemos la tele sino que además hay manduca.) De la güena.Pues claro, nos hemos puesto a debatir el eterno problema de cómo cortamos el jamón (y eso que aún no ha empezado la temporada de cómo cortamos una sandía, no lo quiero ni pensar). El debate ha estado divertido, porque cada uno lo corta a su manera, el jamonero mientras echando carreras por encima de la mesa, el cuchillo que más que cortar, descuartizaba, en fin, que ha quedado al final como si lo hubiéramos cortado a mordiscos.

Al menos no ha habido víctimas (aparte del propio jamón) porque ya se sabe que el caso más atendido en urgencias los domingos por la noche son varones de mediana edad que se han rebanado un dedo (o la tripa, según el caso) cortando jamón. Incluso mi padre exhibe orgulloso una cicatriz de guerra por haber fallado al corte.

jamon-de-pata
Yo siempre fui mujer de tijeras,
los cuchillos no se me dan bien

Una vez os he dado envidia infinita, sólo me queda haceros la recomendación de que comáis jamón de la tierra, que el de fuera no es tan bueno, pero no intentéis sacarlo del continente porque a lo mejor os trincan por tráfico de alimentos (qué cosas más raras se inventan para comer jamón de gratis).

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