Dos lecturas apocalípticas

Hoy os ha tocado que os cuente qué me he leído esta semana. Pues han sido dos cosillas que me han dejado triste a la par que asqueada de la raza humana, pero bueno. Allá voy.

dragonhead
Este es Nobuo, uno de los supervivientes del tren

En primer lugar me he acabado por fin el cómic de Dragon Head. El primer tomo me lo dejó Viru (aún se lo tengo que devolver) y los 9 restantes los he pillado en la biblioteca. La historia comienza cuando tres chicos se despiertan después de tener un accidente en el tren en el que volvían de su excursión de fin de curso y están atrapados en un tren. El autor, Mochizuki, juega en todo momento con la claustrofobia que crea enseñando al lector una parte muy pequeña de la realidad. Concretamente, el lector sólo ve lo que ven los protagonistas, que cuando logran salir, comprueban que su mundo ha cambiado, que en todas partes reina el caos y que la gente cuando se enfrenta al pánico es imprevisible.

La verdad es que a mí me ha impresionado un montón cómo el autor se mete en la cabeza de la gente que, cuando ve que ya no hay autoridad y que no pueden hacer nada para volver a la normalidad, toma el camino de la agresión y de la destrucción para sobrevivir. El cómic es sólo para personas con estómago resistente, amantes de historias apocalípticas y que estén dispuestos a leerse 10 tomos aunque en alguno de ellos la historia no avance gran cosa. Y si alguno se ve con fuerzas, que sepáis que también hay una peli.

psycho
Aquí os pongo una escena de la peli. Los más observadores notaréis
que la ropa no se le ha manchado: ¡¡se pone un impermeable para permanecer limpito!!


Lo segundo que he terminado de leer esta semana ha sido el libro de American Psycho (sí, ya veis, que me mola el sadismo). La historia es más o menos conocida con un par de escenas para la posteridad, como la de la rata que no os contaré por si hay alguno que aún no la conoce. La cosa va de un Yuppie de finales de los 80, Patrick Bateman, que intenta mantener la imagen de normalidad típica y tópica: va al gimnasio, cuida mucho su aspecto (si fuera del año 2000 sería metrosexual) y gana dinero a espuertas, que luego se gasta en los restaurantes más caros. Pero ¡ay, amiguitos! Patrick tiene una debilidad. Su debilidad consiste en que ama ver el sufrimiento hasta la muerte en otra gente. Y a la hora de elegir su víctima le da igual un mendigo, un amigo suyo, una prostituta o su último ligue.

Lo que más me ha impresionado son las descripciones con todo lujo de detalles de las torturas, si os soy sincera se me saltaban las lágrimas de pensar en el dolor que les causaba a las chicas. Además, a partir de la mitad del libro, ya sólo leía por ver si le pillaban, porque cada vez le odiaba más, con ese afán de matar por matar y encima empeñado en que no se le notara. Para los amantes de los capítulos que no tienen que ver con la historia, este libro tiene un par dedicados a grupos de música ochenteros aunque yo he llegado a odiar tanto al prota que no me los he leído sólo por hacerle boicot (aunque si luego me he leído el resto, ya me contaréis...) Y para los amantes de la imagen, ya lo sabéis. También existe la peli (que no he visto y de momento no tengo fuerzas para verla).

Hala, ya tenéis lectura por lo menos para un mes. Votadme si veis que tal, que sólo quedan cuatro días, y si no veis que tal, pues nada.

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