Qué bonito es el Retiro... y sus patos antropófagos

Ya os conté en otros episodios que trabajo cerca de la Puerta de Alcalá. ¿Y qué hay justo detrás? Muy bien! El parque del Retiro. Sí, ese parque que se llena de flores con la primavera, y de parejillas retozando, y de gitanas que te dicen la buenaventura. Y un huevo. Cada vez que paso por la puerta del Retiro no puedo evitar que un escalofrío recorra mi espina dorsal. El motivo, un episodio tristísimo de mi infancia que paso a rememorar.


Imagen explicativa de los patos antropófagos

Yo tenía unos cuatro años (lo recuerdo porque ya existía mi hermano, pero era muy bebé, pero él ya andaba, así que lo pondremos en unos cuatro años o cinco). Estaba yo cándidamente dando de comer a los patos, no en el estanque de las carpas gigantes (que es el conocido), sino en otro más pequeño, cuando la tragedia llenó mi vida. Me resbalé, y caí en ese agua cristalina que caracteriza los estanques madrileños. Sólo recuerdo agua a mi alrededor. Menos mal que vino un desconocido y me pescó (la verdad es que yo debía ser como del tamaño de una sardinilla o algo) por la capucha.

¿El problema? Que estábamos en pleno diciembre y yo no vivo lo que se dice cerca del Retiro. ¿La solución? Travestirme con la ropa de recambio de mi hermano (dos años menos que yo) y salir pitando en dirección a mi casa. Los patos se me quedaron mirando con la cara de haberse perdido un estupendo banquete, y aún se me ponen los pelos de punta cuando me acerco a ese estanque (pensad que para mí son como el cocodrilo que se comió la mano del Capitán Garfio...).

Por cierto, no sé por qué han vuelto a morir las imágenes. Permaneced atentos a las pantallas y mientras disfrutad de las imágenes que he robado en vez de colgarlas de mi propio servidor. Y pasad buena semana santa los que podáis salir de Madrid, que a mí me toca currar todos los días (el periodismo me llama...).

Share this:

, ,

COMENTARIOS

0 han mejorado su vida sexual:

Publicar un comentario

Comentar mejorará tu vida sexual.