¿Por qué no tengo intimidad? Otra historia de Grissom.



Ya os he comentado en otros sitios (como aquí, aquí o aquí) que mi madre es Grissom. Pues bien. Ya os dije ayer que volví de París directamente al curro. Luego a casa y a dormir. Me despierto hoy y ¿qué me toca? Irme a trabajar, con lo que he deshecho la maleta como he podido y he salido corriendo.

Cuando llego a casa (quando arrivo a casa), me encuentro a mi madre con los ojos fuera de las órbitas. Yo flipando. "He estado ordenando tus cosas (ahora lo llaman ordenar).Qué llevabas en el monedero marrón?". Y yo pongo mi cara más angelical e ingenua "El carnet de conducir". Mi madre: "No me mientas, llevabas algo más". Yo: "Pues por monedero marrón no me viene nada". Mi madre "Tenías un preservativo, y te has ido a París con un hombre (bueno, Torpin, enhorabuena, mi madre te considera un hombre) ahora va a resultar que te acuestas con el primero que pillas". Yo: "Mamá, me lo regalaron. Los regalan en las discotecas, en las universidades, en los centros de planificación familiar. Hasta los dan en los institutos a veces...Y si te lo has encontrado sin abrir, es que no lo he usado".

Mi madre se quedó más tranquila (no sé por qué), pero no entiendo por qué a mis casi 24 años tengo que explicar a mi madre por qué tengo profilácticos. ¿Y por qué a mi hermano no le montaron un superpollo cuando le pillaron con una caja entera? Y ya puestos a preguntar, ¿por qué venden en todas las bocas de metro de París preservativos?

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