Patch y la entropía

Yo pensaba contaros mi fin de semana, pero os contaré algo más preocupante. Tengo una tendencia absurda a perder cosas. Lo pierdo todo debido a que soy entrópica (recordad siempre que el desorden es un orden conocido sólo por uno mismo) y jamás dejo algo en su sitio (bueno, jamás es una palabra muy fea. Mejor que jamás, pensad que habéis leído "casi nunca").

Pues lo que he perdido esta semana ha sido el cepillo de dientes. Diréis que es imposible. La operación es sencilla. Tú te lavas los dientes delante del lavabo y cuando acabas, lo enjuagas y lo dejas en el vaso. No tiene pérdida. Hay que ser muy muñón para perderlo. Pues bien. Yo soy ESE muñón.

Al final lo que he hecho ha sido comprarme un cepillo nuevo (mi vida sexual empeora si no me puedo lavar los dientes. Si es que puede empeorar...). Es muy chulo. Especial antiplaca. Tiene las cerdas de plástico de este del que sirve para fabricar vacas antiestrés. Da una grimilla...



En fin. Que no perdáis las cosas. Sed ordenados y no como yo. He decidido comprarme un cepillo de dientes gigante, como el de la foto, que seguro que no se me pierde.

Por cierto. La foto de ayer no es un fake. Pasad por Recoletos, en la puerta de la Biblioteca Nacional y me contáis.

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