Los buseros y yo: esa relación amor-odio

Os contaré lo que he hecho esta mañana. No es que me guste ser pesada ni autobiográfica ni nada de eso, pero vale la pena que os enteréis de una vez cómo es la persona que más o menos diariamente escribe estas líneas.

Nada más salir de casa, me he encontrado en el portal de al lado al cobrador del frac. Como recordaréis de otras aventuras, tengo una deuda pendiente con el banco italiano. Podéis imaginar la cara que he puesto cuando lo he visto, que era a la vez:
a) De susto. Ya me han localizado.
b) De alivio. Por lo menos no es el Cobrador de la Yeni (¿os imaginais el susto de llevar una Yeni siguiéndote y recordándote que tienes una deuda?).

Así que me he ido a saldar esa deuda. Imagináos la escena por un momento: yo corriendo como posesa por toda la Castellana para pillar el bus (ya de vuelta de intentar pagar, cosa que no ha sido posible, pero eso es otro cantar). El busero se para. Me abre la puerta. Me mira con cara de risa. Me dice
Busero:"¿Qué has desayunado?"
Yo con cara de póquer.
Patch: "Colacao con galletas".
B: "¿Tú conduces?"
P: "Sí"
B: "Pues te voy a dar estos dos periódicos gratuitos para que te los leas y no hagas locuras". (Me los da). "Es que tienes cara de haber desayunado carajillo".
Yo con más cara de póquer. Los abro. Leo el titular.
Conducir ebrio será sancionado con la cárcel.
Me ha llamado alcohólica mañanera. Con toda la cara.
Vengaré esta afrenta. Por supuesto que sí.

Share this:

COMENTARIOS

0 han mejorado su vida sexual:

Publicar un comentario

Comentar mejorará tu vida sexual.