Fiesta vikinga el sábado

Pues yo he venido a hablar de mi libro... estooo... que os voy a contar la fiesta del sábado. Vikinga.



Mucho alcohol, buena gente (nuevos y conocidos de capítulos anteriores), pachanguita bailable, un marco incomparable en la sierra de Madrid y toneladas de disfraces. Hubo un chaval vestido de la Reina de Corazones (lo juro) (diréis vosotros ¿y esto qué tiene que ver con los vikingos? No preguntéis), campesinos, cartas (Silvia iba de comodín) y disfraces varios sacados de un trapicheo que no viene a cuento, ejem). Al final de la noche, incluso un duelo de versos tipo ocho millas pero siendo las 5 de la mañana, pues ya os podéis imaginar la temática...

La ambientación estaba curradísima, todo lleno de carteles escritos en vikingo, "antorchas", muchos cuernos (de los buenos) ...

Pues eso, que yo cuando me quise ir a dormir no encontré sitio (no digo cama, porque eso ya contaba con ello, sino mismamente un trozo de suelo donde poder tumbar el metro cuarenta y ocho que Dios me ha dado) y acabé durmiendo en el patchmóvil, de nuevo en misión secreta. Que quién se vino conmigo? Pues el Torpin, que no cabía ni en diagonal, angelico!!

A ver si me envía alguien las fotos (guiño-guiño) y os cuelgo alguna.

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