Las calcamonías

El otro día estuve con mi primo pequeño. Tiene cinco años y lo que más le gusta es destruir (sí, le dimos de comer pasada la media noche). Le miro el brazo y tenía un lobo. Le digo yo en mi candidez
Patch: ¿Qué es eso que llevas en el brazo? ¿Una calcomanía?
Patchiprimo: ¿Ein??? Es un tattoo. ¿Qué es una calcomanía?
Podemos ver clarísimamente en el ejemplo (en azul) el momento en el que me dí cuenta de que soy una vieja, que las calcomanías murieron con la década de los ochenta. Ya no las regalan con los chicles de un duro (ni siquiera existen esos chicles, que los he buscado yo, de hecho ni por tres céntimos)... No podemos decorar (como solíamos mis primos y yo) la casa de mi abuela con las imágenes amenas de Los Diminutos, gran serie donde las haya y que por cierto cuya cassette me trajo el Ratoncito Pérez cuando se cayó mi primer diente.


Y es que las calcamonías tenían su aquel. Te las ponías en un brazo (por ejemplo) y dejabas que se quedaran negras, que se fueran disolviendo en la roña generalizada que poblaba nuestro cuerpo en aquellos veranos en los que Alf, los osos Gummy y, por supuesto, nuestros favoritos, los Wuzzles, poblaban la programación de las dos únicas cadenas que había.

¿Y qué me decís del efecto que hacían las calcamonías en los muebles? Increíble, sobre todo la cara de basilisco que se le ponía a nuestras madres cuando las veían.
Pues eso, me siento aterrada cuando pienso que las nuevas generaciones crecerán sin saber lo que es una calcamonía, un chicle de duro, o, incluso, un duro itself.


De regalo un Quiz nostálgico de series de dibus de los 80. No me pidáis en matrimonio aún.

Share this:

COMENTARIOS

0 han mejorado su vida sexual:

Publicar un comentario

Comentar mejorará tu vida sexual.