Una aventura del Patchmóvil

Después de la polémica de ayer, vuelvo al redil a contaros una cosilla que me ha pasado hoy. Antes de pasar al grano-grano (tu de grein-grein), os comentaré que el fin de semana estaré fuera. Desde mañana por la mañana estaré fuera, así que, os dejo libertad: salid a la calle, trincad, procread y sed felices :)

Lo que me ha pasado hoy es para poner los pelos como escarpias al más pintado. He salido del curro como siempre más tarde de mi hora y cuando me meto en el patchmóvil, me encuentro con un bus que iba de mi trabajo a Plaza de Castilla.

Como me pierdo hasta en mi barrio, he decidido que tenía que seguirlo para saber un camino alternativo. Me he puesto a perseguir al bus por todo un polígono industrial lleno de descampados, vamos que estaban a solas el patchmóvil y el bus, y que, claramente, el busero se iba a dar cuenta. El autobús sigue su ruta como si nada, y de repente, se para. Pone los intermitentes. Se baja el busero. Me empieza a bajar el sudor frío (ya os he dicho que estaba en medio de un descampado y que no mido ni 1.50?). Comienzo a pensar que voy a tener que usar los patchipoderes en su contra para neutralizarlo.

Se viene hacia mi coche.
Busero: ¿Qué haces?
Patch: Seguir tu autobús (si tratas a los malosos de usted, no te toman en serio).
B: ¿Por qué?
P: Para ver cómo ibas a Plaza de Castilla.
(Aquí es cuando el busero se parte. Luego torna a su tono normal)
B: Pues ahora voy a hacer una parada de media hora.
P: Pues me podrías decir cómo vas, para ir yo también.
B: (Indicaciones que no vienen a cuento)
Se aleja el busero descojonándose.
Moraleja: no valgo para espía.

Pasadlo bien, y si seguís otros vehículos, camufláos. Los coches de superhéroes no valen.

(Si me da tiempo, os cuelgo otra cosilla cuando acabe mi patchronda nocturna).

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