La sociedad margina a los que odiamos...
LAS CROQUETAS



Me siento maltratada por la sociedad. Vamos a ver. ¿Por qué no me dejan reinsertarme? Os voy a explicar mi drama humano, un verdadero drama verdaderamente humano.

La cosa es que... No me gustan las croquetas. Diréis vosotros (y no os faltará razón) que no es para tanto, que no hay que hacer un gran asunto de esto. Pero es que nadie me entiende. ¿Cómo os sentiríais vosotros si cada vez que decís (es un ejemplo al azar) "no me gustan las acelgas" siempre (y me refiero a siempre, siempre) hay algún listo que te dice "eso es porque no has probado las de mi madre" (léase madre, abuela, tía la del pueblo o las de Pescanova).

Pues ese es mi drama interno. No soporto las croquetas. Sí, me gusta la bechamel. Sí, me gustan los sanjacobos (también empanados como las croquetas). Pero es que lo juntas todo y puajjj! No puedo con ello.

Vamos a ver, con esto no quiero decir que no lleve una vida normal y satisfactoria (dado que las croquetas no están muy en la base de la pirámide alimenticia de la dieta mediterránea), pero lo que sí que pasa es que la gente da por hecho que ese manjar le gusta a todo el mundo. Y claro, me marginan por ello. E incluso intentan convencerme "pruébalas, si te van a gustar". ¡¡Que ya las he probado!! Y me da igual que las de tu madre tengan cinco tenedores en la Guía Michelín y estén en el segundo puesto del ranking internacional de croquetas de Arguiñano!!



En fin, espero que esta confesión no me lleve a una marginación de la sociedad y poder seguir haciendo vida normal...

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