Con ellos aprendí ¿el color carne?



Buenas! Ya he acabado los exámenes, espero que para siempre. No quería cerrar esta etapa sin hablar del instrumento que me ha ayudado tantísimo en este tiempo. Esa herramienta que ha estado a mi lado desde que aprendí a dibujar círculos y cuadrados y triángulos. Éso que estaba ahí cuando aprendí los colores: rojo, azul, verde, ¿color carne?

Sí, amigos, hablamos de los Plastidecor. Esas ceras de colores que nos han acompañado desde nuestra más tierna infancia, con su canciñon fantástica: "No te mancha, no te ensucia, se puede borrar". Un momento. Esto es publicidad engañosa. Ayer mismo me compré una caja de Plastidecor, porque me encantan para subrayar (Pedro aún debe estar riéndose). Y constaté que aún no se pueden borrar, que la única manera de borrar un Plastidecor es destruir la hoja, o mandarla a un agujero negro, o... bueno, aún no sé cómo borrarlos pero en fin.

El otro mito de los Plastidecor es que se mezclan los colores. Eso tampoco sé cómo se hace, porque por mucho que pinto y repinto encima no consigo nada que no sea marrón. Lo juro.

Por lo menos no manchan. Eso sí que es verdad, porque las ceras Manley me dejaban las manos perdidas. Lo que era infinitamente más divertido...

En fin, que ayer me compré una caja de Plastidecor, de doce colores (no, no tenía color carne, que por cierto era el primero que se acababa...). Que estoy muy contenta con mis ceras, y diga Torpin lo que diga, no es un capricho. ¿Nunca habéis necesitado unos Plastidecor urgentemente? Pues yo sí. Y además, como sólo los uso para subrayar y colorear (para mí muchas veces no existe diferencia), pues no le tengo que sacar punta. Y si tienes un amigo, siempre los puedes partir y sacar dos de uno.

Share this:

COMENTARIOS

0 han mejorado su vida sexual:

Publicar un comentario

Comentar mejorará tu vida sexual.