Yo: esa pobre ilusa

El viernes llegué tarde a casa. Y he esperado para hoy para contaros lo que vi, porque es una experiencia como para marcar un antes y un después en la vida de todo internauta. (Y para que veáis que os quiero, comparto esta ensaimada mental con vosotros).

La cosa es que eran sobre las dos de la mañana (venía del concierto de Gonzo) y no tenía nada de sueño (no duermo bien últimamente, ¿será la mala conciencia?). Pues hice un zapping rápido para ver qué había y cuando llegué al Canal 7, en vez de lo habitual dadas las circunstancias (esperaba una peli de “trincamiento”), me encuentro con una peli... ¡¡¡De Robin Hood!!! Era el torneo final de arqueros, en el que se jugaban la mano de Lady Marian (en las pelis de trincamiento no se casan nunca, por eso supuse que esta vez iba a ser una peli de las otras). Empieza el torneo y hay una doncella en segundo plano que comienza a lo que podríamos denominar “arremangarse el refajo”.

Un momento...¿una peli de trincamiento CON ARGUMENTO? Pues ya que estaba y que era casi el final, me quedé para ver en qué acababa todo eso. El torneo lo ganó Robin Hood, y el Rey Ricardo (que llegó justo a tiempo de impedir que su malvado hermano Juan ejerciera su derecho de pernada con todas las doncellas trincables del reino) le concedió la mano de Lady Marian. Yo pensé que eso de “conceder la mano” significaba que se casaban. Craso error. La peli se acabó diez minutos más tarde después de trincar en todas las posturas posibles/imaginables, pero no se casaron. Qué decepción.

Por cierto. Esto ha sido un acto coyuntural. No empecéis a hacer un ranking con vuestras cinco pelis de trincamiento favoritas, que os veo...

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