He ido a la peluquería



El viernes fui a la peluquería. Y me pasó lo que me pasa siempre: que le dije a la peluquera cómo quería el pelo: a capas, con flequillo. ¿Y qué hizo?

Pues lo que hacen todas las peluqueras: cortarme el pelo como ella lo llevaba, porque si le queda bien a ella, por qué me va a quedar mal a mí? ¿Y qué importa si yo tengo una idea preconcebida de mi imagen? La profesional es ella, yo no soy quien para explicarle nada... Y ya no os quiero ni contar el numerito del champú: "¿cabello fino o grueso? ¿Teñido? ¿Permanentado?" "Que noo, que mi pelo es así natural". "¡Ah bueno! Pues entonces te echo este suavizante, cómo no, que luego es un infierno peinarte".

¿Qué he hecho yo? "¿Y por qué no te das unos reflejos? Tienes el pelo de un sólo color". "Lo sé, lo tengo así desde que nací, no me ha dado problemas aún..." "Pero si es que así no se van a fijar los chicos en tí". Y digo yo, ¿desde cuándo un chico se fija en mi color de pelo? Hasta donde yo sé, podría llevar un plato de espaguetis en la cabeza, que no se iba a fijar ninguno...

En fin, que ya queda menos para mi próxima visita a la peluquería...

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