9.4.14

La heredera esperando la secuela, "Hermana mayor full time"
Desde que me metí en la blogosfera he conocido a muchas personas pero curiosamente muy pocas eran autores de libros, y hoy os traigo precisamente a una de ellas, mi inefable veci que habita en un mundo en el que se es Mamá full time. ¿Y esto qué quiere decir? Que al igual que los locos que habitan en un manicomio y no pueden dejar de serlo las 24 horas, las que hemos caído en las garras de la maternidad tampoco podemos ponernos en cruci salir un día y dejar de serlo.

En el libro se habla de todas esas cosas que nos preocupan a las mamás, primerizas y no tanto, desde el famoso dilema de la bañera-maceta a otras cosas más prosaicas como qué ocurre con el suelo pélvico tras el parto o si existen episiotomías en el espacio exterior. Nuestras rutinas dan un vuelco y cambian para siempre nuestros pasatiempos: yo hasta he variado mis hábitos de lectura que se nutren en gran parte de los prospectos que caen en mis manos en busca de pistas sobre cómo conseguir que deje de expulsar mocos de una santa vez saludables para mi retoño.

Yo creo que es un buen regalo tanto del día de la madre (para el que no falta tanto) como para el día del libro, sobre todo para las embarazadas, que se llevarán las manos a la cabeza pensando dónde se han metido. Para mí, que ya tengo un par de años de experiencia en esto de la maternidad, los meconios y las salas de lactancia, es un consuelo ver que no he hecho este camino sola y que hay vida más allá de los parques de arena y los robos de palas y cubos con los que me ameniza la heredera.

Vaya, ¿os ha quedado claro que hay que tenerlo en casa?

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Por si no ha quedado claro, este ni es un post patrocinado ni voy a comisión, así que no puedo ser más clara: el libro mola un puñao y si sois majos os lo presto para que leáis un par de capítulos y luego se lo compréis a la veci que se lo ha currado.

8.4.14

Hace unas semanas me apunté a un amigo invisible bloguero de esos que ahora se llaman swap. La premisa era muy divertida, había que hacer un regalo inspirado en las fiestas de no cumpleaños del Sombrerero loco y estaba organizado por mi idolatrada Star en Rojo, así que no me lo pensé y me lancé a por ello.

A mí me tocó enviarle un paquetito a Fátima de Farangullas y a mi casa llegó una caja súper chula de Wayaiu. Como mis fotos no hacían justicia al paquete, aquí os dejo la que tomó ella:


Además de lo que veis (hizo Pan di Stelle casero!!!) también me mandó unas estupendas bolsitas de té floreciente, de esas que dejas una bolita en el fondo de la taza y sale una flor, ¡riquísimo como todo lo demás!

Vaya, que me encantó participar en este intercambio. No sé si tendré tiempo de hacer muchos más en un futuro pero de momento estoy contentísima.

Por cierto, estoy participando en un concurso por si queréis votarme como bloguera salerosa.

18.3.14

Desde que me metí en el blogomundo maternal he venido observando con curiosidad esos posts de "cinco cosas que puedes hacer con tu bebé de 9 meses para estimularle sin salir de casa" o "cocina tu propio fondant con una receta que puedes practicar mientras tu hija de un año te pasa el azúcar" o mis favoritos "enseña a tu hijo de dos años las raíces cuadradas con un plato de cartón, una pajita, washi tape y arena de playa". ¿No me creéis? Existen blogs enteros dedicados a esa temática, paneles de Pinterest y algunos hasta ponen cosas que han hecho ellos antes como mi admirada Más allá del rosa y el azul (y que lo haya hecho ella antes a mí me da garantía porque no es como las Bree Van de Kamp de la vida que ponen fotos de cosas que hacen ellas mismas y luego se lo apuntan a los hijos por puro postureo).

El caso es que el otro día no me apetecía nada bajar al parque por la tarde después de haber pasado un rato en él por la mañana me sentía creativa y me dije que podía ser un buen momento para estimular a la heredera con uno de estos juegos sensoriales a ver si conseguía que se olvidara un rato de pedir el Cokinder del día. Cogí un tupper, lo llené de agua, puse dentro unos cuantos hielos y le dije que íbamos a coger los hielos de uno en uno y depositarlos con cuidado en un vaso de plástico por supuesto después de hacer un Dexter en la cocina protegiendo toda superficie que pudiera resultar perjudicada de este experimento.

Challenge accepted
Todo empezó muy bien hasta que la heredera decidió que era más divertido tirarle los hielos a Fujur a ver si los cogía con gran éxito de crítica y público felina. Decidí pasar al siguiente nivel, visto que la movilidad fina con los dedos la dominaba a ver si le daba un respiro al minino y probamos a hacer el trasvase con una cuchara.

Con la cuchara también pintaba bien la cosa hasta que decidió que lo que tenía ante sí era un plato de sopa helada y empezó a beberse el agua a cucharadas. Y con beberse quiero decir por supuesto, tirársela en la camiseta, en los leotardos y por todo el suelo de la cocina. En ese momento opté por cambiarla de ropa y pasar a un experimento en seco a ver qué tal.

En algún lugar había leído nosequé de pescar garbanzos en harina pero justo a tiempo recordé este vídeo que me hizo descartar la harina:


Así que pasé al plan B, y como tampoco tenía garbanzos pues puse a la heredera a pescar macarrones en arroz (todo seco por supuesto). No tuve éxito en este nuevo intento por estimular a la peque, que se volcó el tupper de arroz en la cabeza en cuanto pudo y se fue a ver si su padre le ponía un vídeo de los Cokinder que eso de separar arroz de macarrones era demasiado working class para ella.

Menos mal que sé que está estimulada porque si no vaya disgusto.

11.3.14


Una de las ventajas de tener un blog que tiene más de una década es poder echar la vista atrás y ver cómo pensaba en algún momento del pasado, que luego ha resultado ser histórico. Por ejemplo en aquel 11 de marzo de 2004 primero hice este post con la información que tenía disponible, vomitando toda la rabia que tenía a mis 23 años y poco después este otro con lo que se supo después.

Sin entrar en causas o en politiqueos (y yo soy de las que piensa que aún no se sabe ni la mitad de lo que sucedió para acabar en ese atentado), quería compartir cómo fue para mí aquel jueves en el que no tenía que ir a la universidad porque había huelga. Y estoy segura de que aquella huelga de estudiantes (propiciada por algún cambio de plan de estudios que ahora ni recuerdo) salvó muchas vidas porque al menos en la Complutense los alumnos ni estábamos ni se nos esperaba.

En mi casa se oyó el estruendo, aunque yo estaba medio dormida y lo que recuerdo a continuación es una vorágine de informaciones, primero confusas y luego un unísono de "ha sido ETA". En aquel momento yo trabajaba en Telecinco en turno de tarde y mi madre primero me dijo que no fuera, ¡como si a una periodista le pudieras decir que no fuera a trabajar un día así!

Como no pudo convencerme, me propuso que cogiera rutas alternativas para no pasar por Atocha (en ese horario encontraba menos atascos si atravesaba Madrid) pero eso tampoco coló porque quería ver qué había sucedido. La verdad es que cuando a las 2.30 me monté en el coche como cada día para ir a trabajar encontré una ciudad casi vacía. En Atocha habían restablecido el tráfico pero apenas había coches. Por supuesto no vi nada del mogollón porque estaban más hacia la calle Téllez que en la glorieta propiamente.

Conforme atravesaba la ciudad para llegar a la tele, me iba cruzando con unos pocos coches cuyos conductores iban la mayoría llorando. Nos mirábamos en los semáforos buscando comprensión pero lo único que encontrábamos era desamparo. No sabíamos por qué había pasado eso en una ciudad tan tranquila como Madrid y a esa escala tan brutal.

Como mi trabajo no estaba relacionado directamente con la actualidad, seguí a mis tareas ayudando en lo que podía sin perder de vista a los compañeros que se multiplicaban para estar en Atocha, en Ifema donde llevaron los cadáveres, en los hospitales donde las colas para donar sangre eran infinitas... vaya cada uno hacía lo que podía. Ese fue uno de los días en los que más orgullosa me sentí de ser periodista y me alegré de haberlo vivido desde dentro de un medio grande aunque como becaria yo solo podía hacer tareas pequeñas.

Sé que este es un homenaje muy pobre para las víctimas pero no me siento con fuerzas de ponerme en el lugar de esa gente que experimentó tanto dolor. Un abrazo para todos.

PD Otro día os cuento cómo explotaron mi móvil en el Retiro como estrategia para probar la teoría de la conspiración. Pero esa es otra historia que debe ser contada en otra ocasión.

3.3.14

Siguiendo las indicaciones de la Madre Novata, la semana pasada tuve la feliz idea de aderezar la dieta audiovisual de la heredera con una sesión de vídeos de unboxing de huevos Kinder para poder dejar de ver el vídeo de "El señor Hinkle me da miedo" de Caillou que es un quejica. La cosa fue más o menos así:

Patch buscando cinco minutos de paz: Mira, heredera, qué vídeo más chulo. Es de huevos Kinder.
Heredera: ¿Cokinder? ¡Caillou!
PBCMDP: Como soy tu madre y mando en ti vamos a intentar ver el vídeo de los huevos.


Ni que decir tiene que la cara que puso fue esta y que no se despegó de la pantalla mientras duraba la apertura de los Cokinders.



Ahora tenemos el problema de que quiere abrirlos también en la vida real pero como nos la cambiaron en el hospital o algo no le gusta el chocolate tengo que comerme yo los Cokinders para que ella pueda abrir sus sorpresas. Es duro ser mamá pero alguien tiene que hacerlo.
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