27.8.14

Ahora que duermo tres horas seguidas llevo un ritmo de vida más sereno y tras presentar al heredero en los respectivos pueblos, creo que ha llegado el momento de que comparta con vosotros, oh sufridos patchifans mis últimas reflexiones sobre la lactancia porque me paso más horas al día en topless que en cualquier otra actividad y me da tiempo a pensar mucho y muy fuerte sobre ello. Los que seáis nuevos podéis ver mis peras en el último post lácteo y los que no pues al turrón.

Heredero, aquí el pueblo. Pueblo, he ahí al heredero.
Esto es lo que he aprendido sobre la lactancia que no sabía cuando le tocó a la heredera. Y esto es:

- Lo de que te sale leche de las peras es un acto de fe, como pensar que la tierra da vueltas alrededor del sol o que tu madre te quiera aunque te diga que llevas a tus hijos como mendigos y que va a llamar a servicios sociales. Tú pones al churumbel a mamar y aunque parezca que no, al final saca algo. Esto es especialmente difícil de creer la primera semana cuando ves a tu compañera de habitación de hospital en el festival del biberón y tú empeñada en ser mamífera.

- Cuando aún no has tenido hijos, piensas que lo que más pudor te dará de la lactancia es enseñar las peras en público pero resulta que es peor cuando te las estrujan las enfermeras para enseñarte cómo se hace. Delante de tu madre. Y probablemente de tus suegros.

Pero no, es mucho peor cuando tu hija de dos años dice "mamá te ayudo" y te estruja las peras. Delante de tu madre. Y a lo mejor de algún pariente tipo C que haya venido a cumplir la visita de rigor.

- La leche a veces sale a chorro. Y cuando digo a chorro quiero decir que no os pongáis a dar de mamar en sillones ajenos porque podéis dejarlos llenos de manchas a no ser que seáis unos ninjas de los cojines y las disimuléis con presteza y alegría.

No te preocupes, mamá, si no sale a chorro ya me encargo yo de proyectarla.
Imagen vía Mamá teta.
- Algunas noches te levantarás con la camiseta mojada porque los malvados discos de lactancia no paran quietos. Desearás que sea solo la camiseta y no la sábana, el colchón, el niño, el pijama del niño, la almohada...

- Y por supuesto olvídate de usar colonias o perfumes porque vas a ir oliendo a eau de mamá todo el día, lo quieras o no. La ventaja frente a la lactancia mixta que practiqué con la heredera es que las potas bebísticas huelen menos, así que algo es algo.

Vaya, que hay días que desearía pasarme a biberón y no tener estos problemas, lo digo en serio.

27.7.14

A través de una newsletter me he enterado que existe un Seat que han diseñado pensando especialmente en las chicas en colaboración con Mango cuya mayor innovación consiste en que tiene un gancho para que dejemos el bolso. Porque sí, en líneas generales es el mismo Seat Mii que venden ¿a chicos? Peeero incluye colores diferentes (con nombres tan evocadores como Beig Glam o Negro Deep y con este magnífico gancho:


Ya puedo ver a los creativos diseñándolo:

- Al, vamos a hacer un coche para mujeres. ¿Lo hacemos fucsia?
- No, Jake, que eso está muy visto. ¿Qué tal si les ponemos un gancho para que puedan dejar el bolso?

Jake, Al y Bart en pleno brainstorming. Bart es el que mira mientras los otros trabajan.
- Me encanta tu idea, Al. ¿Y si buscamos una egoblogger que diga que es muy femenino y que le flipa tanto el gancho como tener un espejo en el parasol?
- Jake, pero si casi todos los coches llevan un espejo en el parasol.
- Al, son chicas, nunca se darán cuenta. En la campaña tenemos que decir que es súper femenino y que caben muchas compritas.
- Jake, somos unos genios.

¿No me creéis? Echad un ojo al estupendo vídeo que han preparado para promocionar el vehículo:

8.7.14

Antes de nada, quiero avisaros de que este es un post muy personal. Tan personal que en otras circunstancias no lo escribiría, pero lo cierto es que cuando pasé por lo que os voy a contar me sirvieron de mucho los testimonios positivos así que aquí tenéis el mío. Como es un tema bastante serio no esperéis el tono habitual del post, así que los que no sepáis el significado de la segunda palabra del título mejor esperad al próximo capítulo en el que volveremos a nuestra programación habitual.

Corría el mes de noviembre de 2013 y mi embarazo seguía su curso. Ya tenía cita para la ecografía de las 12 semanas y me las esperaba muy felices. En pocos días sabría el sexo del bebé que estaba esperando y aunque los médicos se habían empeñado en hacerme la curva de la glucosa larga una y otra vez todo apuntaba a que iba a ser un embarazo tranquilo como el de la heredera.

Al llegar a la prueba de la semana 12, la médica miró mis análisis pero no dijo nada raro. Me pasó a la camilla como siempre pero se detuvo mirando la ecografía más rato que otras veces. Cuando llevaba al menos tres posturas para ver el feto distintas pregunté (con una sonrisa como siempre) qué tal lo veía. La médico no se anduvo con paños calientes. Me contestó directamente que lo veía fatal. Casi me da un desmayo.

Me vestí y nos sentamos a la mesa para recibir las malas noticias. Nos contó que en el análisis de sangre del triple screening los niveles que medían (y que podéis ver bien explicados en El Parto es Nuestro) salían fuera de la normalidad. El caso es que la tercera medida que usaban para esta prueba, la translucencia nucal, también estaba mal ya que daba un valor de 6, muy por encima de lo que se esperaba, que suele ser un máximo de 3.

Nos explicó que pese a que mi edad (32 años en ese momento) era bastante buena y no implicaba embarazo de riesgo, el resto de factores apuntaban a lo peor. Me decían que con esos valores tenía una posibilidad entre 50 de que mi hijo tuviera una trisomía del cromosoma 21, 18 o 23. La primera trisomía es la que todos conocemos como síndrome de Down pero las otras eran bastante más graves e implicaban en el mejor de los casos muerte fetal y en el peor dar a luz a un bebé que moriría poco después. El caso es que el triple screening es una prueba estadística y no matemática, pero en mi caso las cifras jugaban en mi contra y tenía un 2% de posibilidades de que mi hijo viniera mal, un valor altísimo comparado con lo habitual para mi franja de edad.

La doctora, que para mi gusto fue demasiado fría, nos dijo que para salir de dudas ella recomendaba una coriocentesis en la semana 12 (en la que estábamos) o esperar a la 16 y someterme a una amniocentesis. En ambos casos había riesgo de perder al feto y en ningún momento me dijeron que fueran pruebas obligatorias pero ante la alternativa de ir al médico los siguientes seis meses con la duda de si mi hijo moriría antes de nacer, decidimos optar por la biopsia de corion.

La coriocentesis te la hacen con un ecógrafo experto (que al final del embarazo me regaló una ecografía 3D por la cara de susto que me vio) y un ginecólogo que tiene que extraer una muestra de las vellosidades coriales con la que podrían ver los genes del feto y poder descartar estas tres enfermedades. De nuevo está mejor explicado en otras páginas, así que os contaré mi experiencia, que fue bastante traumática por las ideas que me venían a la cabeza pese a que los médicos se portaron súper bien y todo salió fenomenal.

En primer lugar te hacen una ecografía normal para corroborar que el pliegue nucal sigue en valores anormales como seguía siendo mi caso. Yo veía latir el corazón de mi hijo en la pantalla y me moría de pena por él, por mí, por las malvadas estadísticas y porque todo podía salir fatal con las complicaciones de la prueba incluso si la conclusión era que todo iba bien. Recuerdo que después dejaron casi a oscuras la sala, donde estaba a solas con el ecógrafo y dos médicos más, que cerré los ojos mientras escuchaba "más arriba, más abajo, a tu izquierda" y que cuando los abrí conté al menos ocho personas. Gajes de los hospitales universitarios supongo.

Cuando salí de la prueba me dejaron una hora en reposo y luego me recomendaron al menos 48 horas más en cama para evitar cualquier problema con la placenta. Y me dijeron que en unos tres días tendría los resultados, aunque al final me los dieron en dos. Ni que decir tiene que fueron los días más largos de mi vida y que cuando escuché por teléfono que estaba esperando un varón normal deseé estar bien para dar saltos de alegría.

Con este post quiero decir que el triple screening no es matemático, que te pueden dar unos resultados desesperanzadores pero al final que todo vaya bien. En mi caso, pertenezco a ese porcentaje de mujeres a las que plantan ante el peor escenario posible pero luego tienen la suerte de cara.

Por supuesto que no quiero animar a nadie a hacerse una coriocentesis ni una amniocentesis si no lo ven claro o si sus estadísticas son normales. El riesgo de perder al bebé existe y cada persona debe calibrar si le merece la pena o no o si podría vivir el resto del embarazo con la duda de si su bebé estará sano cuando nazca.

Os dejo los comentarios y mi mail (que tenéis al margen) por si tenéis dudas o si queréis comentar algo. Cuando me hicieron la prueba lo pasé fatal y necesitaba más los testimonios positivos que los negativos así que si puedo ayudaros aquí me tenéis.

(Vaya ladrillo sin fotos os he metido).

1.7.14

Con casi una semana de retraso con respecto a la fecha prevista, el viernes 13 llegó a nuestras vidas Miguel, el heredero que nos ayudará a Raquel, a Fujur y a mí a conquistar el mundo. Este es un doble de mí (o al menos de mi versión bebística) como podéis ver aquí:

Esta es su cara de This is Broadway
Esta vez fue de nuevo cesárea (elegida por mí, los médicos tenían que provocarme el parto y cabía la posibilidad de que de nuevo no dilatara) y de nuevo tuvo que montar Patchboy su numerito de damisela desvalida, pero por suerte aquí acabaron las anécdotas chungas. Estamos todos en casa adaptándonos a la nueva situación y tenemos muchas aventuras por delante, como la historia de la heredera paparazza y sus fotos chiquititas:

Espero que la heredera no quiera ser periodista que si no no me sacará de la pobreza
Por cierto, el reportaje del heredero (y su pelazo) lo ha hecho la artista de Violeta Rodríguez, que es experta en fotos de bebés. Y os dejo con la última para que rompáis vuestro oyoyómetro:


Por cierto, las magdalenas se las ha llevado Martinyfelix, pero me temo que el envío se demorará hasta que me organice bien con los asuntos bebísticos.

9.6.14

Hace un par de semanas me invitaron a un evento de Calmatopic en el que nos iban a explicar unas normas básicas de primeros auxilios para niños. Como la heredera es el demoño del Tasmania un poco inquieta me acerqué a ver qué me contaban porque nunca se sabe cuándo vas a tener una emergencia y la verdad es que volví un poco acongojada con la cantidad de accidentes que no se me había ocurrido que un niño puede tener.

Como no quiero dar ideas sobre maneras de lesionarse (y hay gente que las da mejores que las mías) vamos a ir al grano: ¿qué hacer cuando se da un golpe en la cabeza? Pues as usual y como nos dijeron en las clases de conducir, si ves que es grave no lo toques.

En mi casa el antichichones de mi infancia era este:


Con la llegada del agujerito tuvimos que abandonar esta práctica y la verdad es que con la peque no sabía muy bien qué hacer, más allá de darle un besito y empezar con la letanía del "Cura sana, culito de rana". Por suerte desde que me leo todo Internec y he descubierto los blogs de madres me enteré de que existen productos con árnica que sirven para lo mismo que las monedas de cinco duros: para que el chichón no suba o que al menos alivie un poco el dolor.

Lo malo es que no siempre funciona o no siempre lo tienes a mano o te bloqueas. Por ejemplo el año pasado la heredera se cayó y se dio con la pata de una mesa en la cabeza e inmediatamente empezó a adoptar este aspecto:


Corrí a por la barrita de Calmatopic, la apliqué en condiciones industriales pero aquello no tenía visos de mejorar e incluso se estaba poniendo rojo por el centro con los bordes morados. No me quedó más remedio que hacer lo que toda madre primeriza teme: ir al hospital y asumir que su hija se iba a quedar tonta del golpe. El caso es que conforme íbamos llegando la heredera se iba riendo como si nada y hablando normalmente pero aquello no paraba de crecer.

Llegamos a urgencias y nos atendió un señor muy majo:
Señor muy majo: A ver, ¿qué le ha pasado a la nena?
Patch en modo madre coraje primeriza: Iba corriendo y no ha visto la pata de una mesa.
SMM: ¿Y qué has hecho para que no le suba mucho el chichón? (quiero aclarar que en este punto el chichón ya era enormísimo, con esa combinación de colores tan alegre que nos recordaba a la bandera republicana).
PEMMP: Mire usted, el caso es que no teníamos monedas de cinco duros por casa...
SMM: ¿¿??
PEMMP: Árnica, le he untado la cabeza en árnica para que no suba el chichón. Pero que conste que en mi casa somos de los de los cinco duros de toda la vida.
SMM: ¿Y un poco de hielo no se te ha ocurrido ponerle?

Y es que mucha licenciatura, muchos estudios pero a la hora de la verdad si no tengo monedas de cinco duros no soy nadie.

Por cierto que lo del Calmatopic va bien para chichones más pequeños. Si no lo mejor es hielo (aplicado con un trapo para que no se le pegue a la piel) y ante la menor duda a urgencias, que mejor que nos digan que somos unas pesadas a luego pasar más susto.

(Este no es un post patrocinado. As usual, podéis consultar mi política con las marcas en mi página de "las marcas son mis amigas").
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