8.7.14

Antes de nada, quiero avisaros de que este es un post muy personal. Tan personal que en otras circunstancias no lo escribiría, pero lo cierto es que cuando pasé por lo que os voy a contar me sirvieron de mucho los testimonios positivos así que aquí tenéis el mío. Como es un tema bastante serio no esperéis el tono habitual del post, así que los que no sepáis el significado de la segunda palabra del título mejor esperad al próximo capítulo en el que volveremos a nuestra programación habitual.

Corría el mes de noviembre de 2013 y mi embarazo seguía su curso. Ya tenía cita para la ecografía de las 12 semanas y me las esperaba muy felices. En pocos días sabría el sexo del bebé que estaba esperando y aunque los médicos se habían empeñado en hacerme la curva de la glucosa larga una y otra vez todo apuntaba a que iba a ser un embarazo tranquilo como el de la heredera.

Al llegar a la prueba de la semana 12, la médica miró mis análisis pero no dijo nada raro. Me pasó a la camilla como siempre pero se detuvo mirando la ecografía más rato que otras veces. Cuando llevaba al menos tres posturas para ver el feto distintas pregunté (con una sonrisa como siempre) qué tal lo veía. La médico no se anduvo con paños calientes. Me contestó directamente que lo veía fatal. Casi me da un desmayo.

Me vestí y nos sentamos a la mesa para recibir las malas noticias. Nos contó que en el análisis de sangre del triple screening los niveles que medían (y que podéis ver bien explicados en El Parto es Nuestro) salían fuera de la normalidad. El caso es que la tercera medida que usaban para esta prueba, la translucencia nucal, también estaba mal ya que daba un valor de 6, muy por encima de lo que se esperaba, que suele ser un máximo de 3.

Nos explicó que pese a que mi edad (32 años en ese momento) era bastante buena y no implicaba embarazo de riesgo, el resto de factores apuntaban a lo peor. Me decían que con esos valores tenía una posibilidad entre 50 de que mi hijo tuviera una trisomía del cromosoma 21, 18 o 23. La primera trisomía es la que todos conocemos como síndrome de Down pero las otras eran bastante más graves e implicaban en el mejor de los casos muerte fetal y en el peor dar a luz a un bebé que moriría poco después. El caso es que el triple screening es una prueba estadística y no matemática, pero en mi caso las cifras jugaban en mi contra y tenía un 2% de posibilidades de que mi hijo viniera mal, un valor altísimo comparado con lo habitual para mi franja de edad.

La doctora, que para mi gusto fue demasiado fría, nos dijo que para salir de dudas ella recomendaba una coriocentesis en la semana 12 (en la que estábamos) o esperar a la 16 y someterme a una amniocentesis. En ambos casos había riesgo de perder al feto y en ningún momento me dijeron que fueran pruebas obligatorias pero ante la alternativa de ir al médico los siguientes seis meses con la duda de si mi hijo moriría antes de nacer, decidimos optar por la biopsia de corion.

La coriocentesis te la hacen con un ecógrafo experto (que al final del embarazo me regaló una ecografía 3D por la cara de susto que me vio) y un ginecólogo que tiene que extraer una muestra de las vellosidades coriales con la que podrían ver los genes del feto y poder descartar estas tres enfermedades. De nuevo está mejor explicado en otras páginas, así que os contaré mi experiencia, que fue bastante traumática por las ideas que me venían a la cabeza pese a que los médicos se portaron súper bien y todo salió fenomenal.

En primer lugar te hacen una ecografía normal para corroborar que el pliegue nucal sigue en valores anormales como seguía siendo mi caso. Yo veía latir el corazón de mi hijo en la pantalla y me moría de pena por él, por mí, por las malvadas estadísticas y porque todo podía salir fatal con las complicaciones de la prueba incluso si la conclusión era que todo iba bien. Recuerdo que después dejaron casi a oscuras la sala, donde estaba a solas con el ecógrafo y dos médicos más, que cerré los ojos mientras escuchaba "más arriba, más abajo, a tu izquierda" y que cuando los abrí conté al menos ocho personas. Gajes de los hospitales universitarios supongo.

Cuando salí de la prueba me dejaron una hora en reposo y luego me recomendaron al menos 48 horas más en cama para evitar cualquier problema con la placenta. Y me dijeron que en unos tres días tendría los resultados, aunque al final me los dieron en dos. Ni que decir tiene que fueron los días más largos de mi vida y que cuando escuché por teléfono que estaba esperando un varón normal deseé estar bien para dar saltos de alegría.

Con este post quiero decir que el triple screening no es matemático, que te pueden dar unos resultados desesperanzadores pero al final que todo vaya bien. En mi caso, pertenezco a ese porcentaje de mujeres a las que plantan ante el peor escenario posible pero luego tienen la suerte de cara.

Por supuesto que no quiero animar a nadie a hacerse una coriocentesis ni una amniocentesis si no lo ven claro o si sus estadísticas son normales. El riesgo de perder al bebé existe y cada persona debe calibrar si le merece la pena o no o si podría vivir el resto del embarazo con la duda de si su bebé estará sano cuando nazca.

Os dejo los comentarios y mi mail (que tenéis al margen) por si tenéis dudas o si queréis comentar algo. Cuando me hicieron la prueba lo pasé fatal y necesitaba más los testimonios positivos que los negativos así que si puedo ayudaros aquí me tenéis.

(Vaya ladrillo sin fotos os he metido).

1.7.14

Con casi una semana de retraso con respecto a la fecha prevista, el viernes 13 llegó a nuestras vidas Miguel, el heredero que nos ayudará a Raquel, a Fujur y a mí a conquistar el mundo. Este es un doble de mí (o al menos de mi versión bebística) como podéis ver aquí:

Esta es su cara de This is Broadway
Esta vez fue de nuevo cesárea (elegida por mí, los médicos tenían que provocarme el parto y cabía la posibilidad de que de nuevo no dilatara) y de nuevo tuvo que montar Patchboy su numerito de damisela desvalida, pero por suerte aquí acabaron las anécdotas chungas. Estamos todos en casa adaptándonos a la nueva situación y tenemos muchas aventuras por delante, como la historia de la heredera paparazza y sus fotos chiquititas:

Espero que la heredera no quiera ser periodista que si no no me sacará de la pobreza
Por cierto, el reportaje del heredero (y su pelazo) lo ha hecho la artista de Violeta Rodríguez, que es experta en fotos de bebés. Y os dejo con la última para que rompáis vuestro oyoyómetro:


Por cierto, las magdalenas se las ha llevado Martinyfelix, pero me temo que el envío se demorará hasta que me organice bien con los asuntos bebísticos.

9.6.14

Hace un par de semanas me invitaron a un evento de Calmatopic en el que nos iban a explicar unas normas básicas de primeros auxilios para niños. Como la heredera es el demoño del Tasmania un poco inquieta me acerqué a ver qué me contaban porque nunca se sabe cuándo vas a tener una emergencia y la verdad es que volví un poco acongojada con la cantidad de accidentes que no se me había ocurrido que un niño puede tener.

Como no quiero dar ideas sobre maneras de lesionarse (y hay gente que las da mejores que las mías) vamos a ir al grano: ¿qué hacer cuando se da un golpe en la cabeza? Pues as usual y como nos dijeron en las clases de conducir, si ves que es grave no lo toques.

En mi casa el antichichones de mi infancia era este:


Con la llegada del agujerito tuvimos que abandonar esta práctica y la verdad es que con la peque no sabía muy bien qué hacer, más allá de darle un besito y empezar con la letanía del "Cura sana, culito de rana". Por suerte desde que me leo todo Internec y he descubierto los blogs de madres me enteré de que existen productos con árnica que sirven para lo mismo que las monedas de cinco duros: para que el chichón no suba o que al menos alivie un poco el dolor.

Lo malo es que no siempre funciona o no siempre lo tienes a mano o te bloqueas. Por ejemplo el año pasado la heredera se cayó y se dio con la pata de una mesa en la cabeza e inmediatamente empezó a adoptar este aspecto:


Corrí a por la barrita de Calmatopic, la apliqué en condiciones industriales pero aquello no tenía visos de mejorar e incluso se estaba poniendo rojo por el centro con los bordes morados. No me quedó más remedio que hacer lo que toda madre primeriza teme: ir al hospital y asumir que su hija se iba a quedar tonta del golpe. El caso es que conforme íbamos llegando la heredera se iba riendo como si nada y hablando normalmente pero aquello no paraba de crecer.

Llegamos a urgencias y nos atendió un señor muy majo:
Señor muy majo: A ver, ¿qué le ha pasado a la nena?
Patch en modo madre coraje primeriza: Iba corriendo y no ha visto la pata de una mesa.
SMM: ¿Y qué has hecho para que no le suba mucho el chichón? (quiero aclarar que en este punto el chichón ya era enormísimo, con esa combinación de colores tan alegre que nos recordaba a la bandera republicana).
PEMMP: Mire usted, el caso es que no teníamos monedas de cinco duros por casa...
SMM: ¿¿??
PEMMP: Árnica, le he untado la cabeza en árnica para que no suba el chichón. Pero que conste que en mi casa somos de los de los cinco duros de toda la vida.
SMM: ¿Y un poco de hielo no se te ha ocurrido ponerle?

Y es que mucha licenciatura, muchos estudios pero a la hora de la verdad si no tengo monedas de cinco duros no soy nadie.

Por cierto que lo del Calmatopic va bien para chichones más pequeños. Si no lo mejor es hielo (aplicado con un trapo para que no se le pegue a la piel) y ante la menor duda a urgencias, que mejor que nos digan que somos unas pesadas a luego pasar más susto.

(Este no es un post patrocinado. As usual, podéis consultar mi política con las marcas en mi página de "las marcas son mis amigas").

6.6.14

Pues sí, amigos, estamos ahora mismo en la fase de la caca tanto a nivel heredera como a nivel yo misma, ya que aprovechando mi baja de maternidad dedico más tiempo a ejercer la idem y a relacionarme menos con adultos cuerdos. Ayer por la mañana mientras vagueábamos en el sofá recogía la casa me quedé enganchada con la canción que podéis escuchar en este vídeo a partir del minuto 9:55:



Y claro, mi cerebro se ha puesto a trabajar en los grandes clásicos coprofílicos de ayer y hoy que incluyen:



Sin olvidar mi favorita, de Scrubs:

27.5.14

Hay quien dice que la veteranía es un grado, y que segundos embarazos son más sencillos que los primeros. Que las multíparas ya tenemos hecho lo difícil y que los bebés se nos van cayendo como cuando llevas la ropa sucia a la lavadora y se queda atrás ese calcetín que nunca más volverá a ver a su pareja. Y yo digo: vaya bola más grande que os están contando.

Con la heredera tuve que ir a urgencias hasta en cuatro ocasiones hasta que mi primogénita tuvo a bien romper la bolsa y ya no me quedaba ninguna duda de que su llegada era inminente. Antes de eso tuve varios días de contar contracciones, de sentir "mojado por abajo" y otra serie de achaques que las que están en las puertas del alumbramiento conocerán y que los demás pues en fin, os darán más igual.

-Creo que estoy de parto.
-El monitor no marca contracciones.
-Rompí la bolsa hace una hora y de aquí no me voy sin un bebé aunque tenga que robarlo, bitch.
El caso es que en este embarazo, y a dos semanas de la fecha que dice mi médico que es el parto ya he ido dos veces a visitar el hospital, por aquello de que el líquido de las ecografías es muy hidratante y para que comprueben el estado de mis ingles brasileñas ahora que no estoy para ir mucho a nada. Ambas veces me han mandado de vuelta a casa, e incluso la primera de ellas me dijeron poco menos que mis contracciones eran imaginarias y que me relajara un poquito.

Ayer también volví, llevaba contando contracciones desde las 2 de la tarde, primero cada 10 minutos y luego cada 5. Cogí la bolsa que lleva preparada desde la boda y me encaminé a ver a la matrona. Después de hacerme el tacto ese que duele que te mueres y de ponerme los monitores tres cuartos de hora nuestra conversación fue:

La contracción de Schrödinger
Matrona simpática: Sí, te confirmo que estás tan poco dilatada como el cilindro de platino e iridio que usan para saber cuánto es un kilo. Veo que tienes contracciones, así que puede que te pongas de parto en las próximas horas o no.
Patch en modo multípara: ¿Puede? ¿Eso es que sí o es que no?
MS: No se sabe, vete a casa y te vas observando. Pero si notas algo raro, vente, que con una cesárea previa mejor no arriesgarte. Pero si no notas nada raro sigue tranquila.
PEMM: ¿Pero raro en qué plan? ¿Si veo un alcorconero que no vaya en chándal en domingo? ¿Si de pronto el Gobierno empieza a cumplir lo que venía en el programa electoral?
MS: Nooo, contracciones y eso. De las que duelen. O si rompes la bolsa. O si sangras. O si tienes fiebre.
PEMM: ¡Y CÓMO SABRÉ SI NO SOY UNA DE ESAS AFORTUNADAS A LAS QUE NO LES DUELEN LAS CONTRACCIONES? ¡Una solución quiero!
MS: Sí, sí, seguro que no te duelen. Anda, vete a casa a descansar y ante cualquier duda te vienes para acá.

Y aquí estoy, viviendo en la duda de si las contracciones que tengo son en serio, siguen siendo de mentirijilla o si tengo que poner a hervir las toallas en caso de que se me caiga el heredero si estornudo demasiado fuerte...

En defensa del hospital he de decir que me tratan guay cada vez que voy y no me miran como si estuviera loca menos cuando digo que tengo contracciones y en el monitor solo se marca si toso o estornudo. Y niñas, si pensáis que estáis de parto, id corriendo que es mejor que te manden para casa a tener sustos después.

Imágenes vía Babymoon y Embarazo 10
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